Oficiales que no lo son
Alguien se acerca corriendo a ayudarte a limpiarte. Mientras tú comentas la jugada o miras al cielo buscando al culpable, la persona que te limpia la espalda aprovecha para limpiarte también el bolsillo.
Este robo es de los más clásicos, aunque tiene muchas variantes. Puede ser un chorro de ketchup lanzado desde una ventana -en Ecuador- o un excremento de un pájaro lo que cae en tu espalda.
Agua vaaaa
Una vez que le has pagado, él te da el bono, pero cuando le ves correr te mosqueas y, al mirar el ticket, verás que has pagado un dineral -lo que vale el pase semanal- por un billete de un sólo uso, que es el que te ha dado.
Timo muy frecuente en el metro de París. Alguien se ofrece al turista a ayudarle a sacar un bono de 7 días en la máquina automática. Pero la tarjeta del turista misteriosamente no funciona, así que el alma caritativa se ofrece a pagar con su tarjeta y tú se lo devolverás en efectivo.
Billete de metro
El supuesto ladrón comienza a quitarse ropa para demostrar su inocencia. Y mientras tú estás embobado viendo como se quita la ropa, alguien se dedica a desplumarte y quitarte todo lo que llevas en los bolsillos.
Lo que menos quiere un carterista es montar el espectáculo, aunque en este caso está justificado. Dos ganchos, víctima y ladrón, montan el espectáculo. La supuesta víctima acusa al ladrón, que en este caso es una mujer con buenos atributos, de esconder entre su ropa interior lo que le ha robado.
Striptease en público
Pedís unas cuantas copas -dentro de un límite normal-, pero cuando te quieres dar cuenta ella desaparece y te toca pagar. Y cuando llega la cuenta observas que es un auténtico dineral.
Estos timos están en auge en ciudades como Moscú, Estambul o Londres. Una joven se te acerca en plena calle, está algo desorientada y perdida en la ciudad, un poco asustada. Una vez que la has tranquilizado, te invita a tomar una copa a un sitio que elige ella, normalmente un bar oscuro, sin ventanas y con un maromo en la puerta.
Copas demasiado caras
Ha dejado la puerta de la habitación abierta, y mientras vosotros veis que todo está correcto en el baño, sus cómplices se han metido en la habitación, cogiendo todo lo que pueden.
Alguien llama a tu habitación. Una persona arreglada, en uniforme y con una carpeta te pide permiso para entrar y realizar un inventario y control de la habitación para comprobar que está todo correcto. Te pide que le ayudes a revisar el cuarto de baño.