En una de las cartas dedicadas a su amigo Horance Mann hacía referencia a un cuento titulado Los tres príncipes de Serendip, los cuales hacían descubrimiento de las cosas por accidente. El destino quiso que después de la publicación de esta carta, comenzaron los anglosajones a utilizar la palabra Serendipity para denominar los hallazgos casuales.
En este castillo instaló una imprenta, de la que salieron las dos odas pindáricas de Gray y su propia Anécdotas sobre la pintura en Inglaterra. Es autor de la novela gótica El castillo de Otranto (1764). Debe su fama literaria a su correspondencia, publicada a partir de 1798.
Horace Walpole, conde de Orford (Londres, 1717-Londrés, 1797), dedicó su vida a la literatura. Era hijo de sir Robert Walpole y estudió en Eton y en Cambridge. Es el precursor del género conocido como "novela gótica". En 1747 compró el castillo de Strawberry Hill (Twickenham), transformándolo en un castillo gótico.
. La historia de Cristóbal Colón es la historia de un error que, sostenido con gran fe, acabó por convertirse en realidad.
Tras costear otras islas del archipiélago alcanzó Cuba el 28 de octubre y Haití el 5 de diciembre, a la que llamó La Española. En marzo de 1493 regresó a España. Después de pasar buena parte de su vida viajando y explorando el continente americano, murió ignorando que había descubierto un nuevo continente.
Zarpó del puerto de Palos con tres naves, la Santa María, la Pinta y la Niña, las dos últimas bajo el mando de los hermanos Pinzón. El 12 de octubre llegó a tierra firme y desembarcó en una pequeña isla llamada Guanahaní y a la que él bautizó con San Salvador.
Cristóbal Colón, (¿Génova?, 1451-Valladolid, 1506) navegante al servicio de la corona de Castilla, emprendió, el 3 de agosto de 1492, un viaje con el pleno convencimiento de que llegaría a Cipango o Catay (China) navegando hacia occidente.
Descubrimiento de América, Serendipity, El gas hilarante y El oxígeno
Descubrimientos Accidentales
El permiso le fue concedido por los dueños de la torre con la condición de que pidiera permiso a la policía y de que firmara un documento que les absolviera de toda responsabilidad. Así, el 23 de febrero de 1912, el sastre, acompañado de curiosos, periodistas y fotógrafos realizó el último acto de su vida, subió al primer nivel de la torre desde donde se lanzó. Según parece confiaba en salir volando y salvar así su vida.
Madre mía de que formas más tontas se puede morir.
El permiso le fue concedido por los dueños de la torre con la condición de que pidiera permiso a la policía y de que firmara un documento que les absolviera de toda responsabilidad. Así, el 23 de febrero de 1912, el sastre, acompañado de curiosos, periodistas y fotógrafos realizó el último acto de su vida, subió al primer nivel de la torre desde donde se lanzó. Según parece confiaba en salir volando y salvar así su vida.
Según las crónicas de principios del siglo XX, Reichelt era un sastre austriaco afincado en París, quien aseguraba haber creado una capa que le permitiría volar como un murciélago. Para probar dicha capa pidió permiso para lanzarse desde la torre Eiffel.
Debido al estado de la mar no pudo acercarse a la costa, por lo que decidió desembarcar en la villa de Estabia, donde se alojó en casa de su amigo Pompeyano; y donde además se vio retenido por la llegada de la lava del Vesubio. Tras conseguir escapar de la villa con sus moradores se dirigieron hacía la playa, donde murió asfixiado por los vapores sulfurosos emanados de la lava del volcán.
El escritor y naturalista latino Plinio el Viejo (Como, 23-Stabias, 79) se encontraba en las proximidades de Pompeya, al mando de una escuadra romana, cuando en el año 79 se produjo la erupción del Vesubio. Según parece Plinio tras observar el desastre desde su barco dirigió la flota hacía la costa para salvar a los supervivientes.
Pues bien, si hacemos caso a las crónicas, Leech murió en Nueva Zelanda, como consecuencia de las complicaciones surgidas tras pisar una piel de plátano y caerse. Eso que había sobrevivido a las cataratas del Niágara.