El personal debe de estar preparando la cena.
Oh, todo magnífico. Pero el harén es flojito.
Se cuenta que en una ocasión le preguntaron a un embajador del sultán de Marruecos, Sidi Brisha, que le parecía la corte de España y él exclamó:
El conde de Romanones, su biógrafo, dice que "recibía a los ministros de dos en dos, como la Guardia Civil". Elegía a sus damas de honor a su imagen y semejanza y, como decía otro escritor, una credencial de dama de la reina equivalía a un certificado de virtud.
Sus costumbres eran en efecto el reverso de lo que habían sido las de Isabel II, su suegra, antes de que fuera obligada a marchar al exilio por la revolución llamada "La Gloriosa". La regente era una mujer de moral muy rígida, de creencias religiosas muy arraigadas y fiel cumplidora del protocolo.
El pueblo de Madrid llamaba doña Virtudes a la reina regente doña María Cristina de Habsburgo Lorena, madre de Alfonso XIII.
La regente era una mujer de moral muy rí­gida y fiel cumplidora del protocolo.
Doña María Cristina de Hasburgo, Doña Virtudes.
De acuerdo a las reglas de protocolo que se siguen en todo el mundo, los miembros de las familias reales son siempre los últimos en ocupar sus asientos, en este caso del rey Harald V de Noruega y su esposa Sonia.
Hay que tener una muy buena explicación para llegar después de Sus Altezas Reales", comentó Carl Erik Grimstad, portavoz de la Casa Real.
La actriz Sharon Stone llamó la atención por romper el protocolo en Oslo al ser la última en llegar a la cena de gala que se ofreció ayer para el Premio Nobel de la Paz 2.006, Mohammed Yunus.
La actriz llegó diez minutos más tarde que los invitados reales al salón de fiestas del Grand Hotel de Oslo, con la consiguiente sorpresa para el resto de los invitados.
Sharon Stone rompe las reglas de protocolo.
Tal fue el caso el día que fue invitado Rossini. Al terminar la cena y llegar la hora de las despedidas, la señora de la casa expresó a Rossini el deseo de volver a cenar con ella lo más pronto posible, a lo que Rossini, con gran ironía, respondió: "Por mi señora, ahora mismo, sino le importa".
En una ocasión, Rossini, fue invitado a casa de una distinguida señora, la cual era conocida en toda la ciudad por su tacañería. Servía raciones mínimas a todos los invitados, los cuales la mayoría de las veces se quedaban con hambre.