El pasadizo secreto
Pero este no es el único tesoro que podría albergar el emplazamiento, sino que algunos afirman que también hay escondido en él un juego de bolos de oro que perteneció al conde, gran aficionado a este entretenimiento.
Muchas de estas personas se dedicaron a excavar, en vano, en el interior del recinto. De hecho, aún pueden apreciarse los agujeros que dejaron los saqueadores, quienes, dispuestos a hacer lo que fuera para hallarlo, dejaron su impronta tanto en el suelo como en las paredes del castillo de Cornatel
Debido a la forma de su empuñadura y a que los caballeros de la Orden del Temple fueron los dueños y señores del fortín durante un siglo, se cree que se trata de una espada templaria. También se cree que en el interior del fortín hay varios tesoros escondidos, entre ellos un cofre con monedas de oro que, supuestamente, está enterrado, lo que ha propiciado que el castillo haya sido visitado por varios buscadores de tesoros que querían hacerse con él.
Los templarios que ocuparon la fortaleza también han sido fuente de leyendas y enigmas. Según algunos vecinos, la primera noche de Luna llena de verano se aparece junto al castillo –justo en el monte que domina el enclave–, en una roca llamada Pedra do Home (piedra del hombre), una misteriosa espada.
Pero hay más. Algunos vecinos de los pueblos colindantes afirman haber visto el supuesto espectro del noble paseándose por los terrenos adyacentes al castillo. Según se cuenta, en vida el conde solía caminar hasta una fuente, hoy desaparecida, que se hallaba cerca de la fortaleza en dirección a Villavieja. En las noches de Luna llena otros testigos dicen haber visto la silueta errante del noble vagando por las estancias del castillo
Pero ¿quiénes eran los amantes? Según los encargados del castillo, pudo tratarse de una de las hijas del Conde de Lemos, a la que encontraron junto a uno de los guardianes.
En ese momento, como si de una ilusión óptica se tratara, todo se transforma en serpientes. Según se dice, este enclave fue escenario de algún amorío ilícito y quizá los amantes, sorprendidos in fraganti, fueron asesinados. Una de las personas que me refirió dicha historia afirma que siempre la había escuchado de labios de su abuela, quien estaba convencida de su veracidad.
Una de las leyendas que circulan en torno a este lugar cuenta que en las noches de Luna llena de agosto y septiembre se aparece una cama de oro sobre la que yacen los esqueletos de un hombre y una mujer y a cuyos lados hay flores. Sin embargo, según parece, esta “romántica” escena cambia cuando alguien se aproxima.
Esqueletos y serpientes
En la actualidad el Ayuntamiento de Priaranza del Bierzo se encarga de su explotación
Con el transcurso del tiempo el castillo pasó a ser propiedad de Villavieja, un diminuto pueblo situado a escasos metros de la fortaleza. Pero desde 1600 hasta 2004 el recinto permaneció abandonado, lo que propició que surgieran toda suerte de leyendas y rumores sobrenaturales.
Allí pasó sus últimos días. Al parecer, se había granjeado un buen número de enemigos y pensó que encerrándose en este inexpugnable fortín se protegería de sus ataques. Nada más lejos de la realidad, ya que los irmandiños, con la ayuda de los bercianos, terminaron asaltando Cornatel y lo destrozaron casi en su totalidad
La presencia de una montaña justo enfrente de Cornatel impedía a los caballeros observar la fortaleza ponferradina, así que para comunicarse entre ambas utilizaban señales de humo. Posteriormente fue el conde de Lemos, Pedro Álvarez Osorio, quien lo ocupó y lo convirtió en su residencia habitual.
Más tarde pasó por las manos de varios nobles hasta caer en las de la Orden del Temple, que lo ocupó durante un siglo. En este período fue utilizado para el control del paso hacia Galicia y como apoyo del castillo de Ponferrada (León).