El temporal, ALBARES

Fotografía de la vega
Su martirio ha quedado como uno de los más violentos ya que después de ser arrastrada por las calles del tiro de unos caballos, fue azotada con garfios hasta sacarle el hígado y dejar a la vista de todos, su corazón; para terminar su cabeza fue atravesada con un clavo.
Santa Engracia murió en Zaragoza, eso sí, tras ser martirizada cruelmente por el prefecto Daciano, enviado a España por el emperador Diocleciano (285-305) para perseguir a los cristianos y así impedir la expansión de la religión. Al parecer Engracia confesó su fe y se atrevió a defender a los seguidores de Cristo.
Eso sí, su suicidio fue algo público, ya que decidió cortarse la venas durante una fastuosa fiesta y delante de sus amigos más íntimos. Sus últimos momentos fueron descritos por Tácito.
Según diversas investigaciones realizadas a la momia de Ramsés II (1300-1224 a. de C.), tercer faraón de la XIX dinastía egipcia, se ha determinado que su muerte se debió a la infección sanguínea que le provocó una caries del maxilar superior, que además le produjo profundos deterioros óseos.
El rey de Navarra y de Francia Luis X (París, 1289-Vincennes, 1316), llamado El Obstinado, murió en 1316 como consecuencia de un resfriado que se complicó hasta derivar en una pulmonía. Lo curioso es que se resfrió tras jugar un partido del juego de palma –antecedente del tenis-, ya que debido a la sed no se le ocurrió otra cosa que beber un vaso de vino, y además frío.