ZARAGOZA.
Tras superar las defensas exteriores, los franceses entraron en la ciudad, luchándose cuerpo a cuerpo en las
calles. Tras varias horas las tropas asaltantes eran señoras de media ciudad, pero el hermano de Palafox consiguió forzar su entrada en la ciudad con 3.000 hombres. Estimulados por las llamadas de Palafox y los implacables y resueltos demagogos que lideraban al
pueblo, los habitantes decidieron resistir metro a metro la toma de los
barrios que quedaban en su poder