El pilar de Villarejo, que fué durante muchos años el
abrevadero de toda clase de animales de
labranza. Incluso se acercaban a beber las cabrillas de la DULA, ¡Que tiempos aquéllos!, aunque estas por la altura que tenía el pilar, tenian más dificultad en beber, ahí tambien saciaban su sed cada día del año.
Los chicos y menos chicos, tambien solíamos beber de los
caños laterales. Había que apoyarse en el reborde superior del
caño, con las manos y hacer una genuflexión hasta acercarse a este con
... (ver texto completo)