Ya no es ni mucho menos el Záncara que yo conocí. Por cierto que unos cincuenta metros más abajo de el camino -junto al castillo- estuve a punto de ahogarme en el sitio que llamábamos "barranco de botellas", el motivo fué por una imprudencia de alguien que no quiero ni acordarme. Gracias a un muchaho valiente ¿o quizas un angel? que me rescató lo puedo contar. Gracias JUANJO para siempre.
Caramba Kastefa supongo que no tendrás buenos recuerdos cuando pases por esa zona, supogo que serias un niño y ya se sabe que hay mucha imprudencia a esas edades. Gracias a Dios solo fué un susto. Saludos