Un abrazo Eduardo.
Ya son dos a los que no les a tocado la lotería, Claro que no
compré ni un décimo así es imposible que me toque.
Leyendo tu poema me ha venido a la cabeza a Quevedo y no me resisto a subirlo por si hay alguien (raro será) que no lo conozca.
MADRE, YO AL ORO ME HUMILLO (660)
Madre, yo al oro me humillo;
él es mi amante y mi amado,
pues, de puro enamorado,
de contino anda amarillo;
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