De pequeño me gustaba fantasear a veces con tener la posibilidad de asomarme por una ventana y ver qué sería de mí pasados diez, veinte o cuarenta años. Confieso que lo que más miedo me daba era elegir un año en el que precisamente ya la hubiera palmado, pero superado ese momento, me ponía a elucubrar sobre qué estaría haciendo, en qué trabajaría, cómo sería mi vida, si habría triunfado o fracasado, si sería un personaje importante o no... En fin, todas aquellas incógnitas que se le pueden presentar ... (ver texto completo)