En Roma se alojaron en el hospicio adosado a la
Iglesia de Santiago de los Españoles.
Uno de los consejeros del hospicio
romano era Pedro Ortiz, que les consiguió una audiencia con el papa Paulo III el 3 de abril en el
Castillo de Sant'Angelo. Comieron juntos y hablaron de teología, quedando el papa muy satisfecho. Paulo III les dio su bendición, les concedió verbalmente el permiso para ir a Jerusalén y les entregó 60 ducados para el viaje. Otros cardenales y miembros de la curia hicieron lo
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