DÍA NOVENO
¡Oh Dios, que siempre te complaces en la gloria de tus
Santos y te muestras en ellos admirable, para que sean venerados de las gentes, y así, en el traslado de las
santas reliquias de vuestra sierva Mónica, desde el
puerto de Ostia a la Ciudad Eterna, os dignasteis honrarla con el júbilo de los
pueblos que la saludaban a su paso, con la devoción de tantas madres que salían a ofrecerle sus hijos y sus lágrimas, y la acompañasteis en aquel glorioso viaje con los prodigios de vuestra
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