Quintilla

El bordado de tu manto
Hace juego con tu cara
Al ser esta un encanto
Que la nube la aclara
Volviendo al desencanto.
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Altar de la Virgen
Comentario

Una pieza de Forja
Comentario

Anuncio de la fiesta en Belmonte
El organo de la colegiata de la villa de Belmonte de Cuenca
Redondilla

Don Juan Manuel infante
De nuestra amada Castilla
Y Belmonte en ella brilla
Con su amor de amante.
Quintilla

Te salió bien el posado
Resaltando tú figura
Y ver arte retratado
La que vemos con finura
Estando en acabado
Tercetillo

El corredor en la pista
pensando llegar primero
Porque está en la lista.
Cuarteta

Busco la prosa rimada
Que también da su trabajo
Porque va acompasada
Y crece desde abajo.
Es evidente

La evidencia con el pasado
Nos lleva a mirar el presente
Para que quede analizado
Y no quedarse con el ausente.
Comentario

Ciudadanos Belmonteños en procesión
Comentario

Fronton de la puerta con la imagen de la Virgen
comentario

Una puerta con su arco
La realidad de la presentación de María debió ser mucho más modesta y al mismo tiempo más gloriosa. Por medio de este servicio a Dios en el templo, María preparó su cuerpo, y sobre todo su alma, para recibir al Hijo de Dios, viviendo en sí misma la palabra de Cristo: “Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la practican”.
El hecho de la presentación de María en el templo no lo narra ningún texto de la Sagrada Escritura; de él, sin embargo, hablan abundantemente y con muchos detalles algunos escritos apócrifos. María, según la promesa hecha por sus padres, fue llevada al templo a los tres años, en compañía de un gran número de niñas hebreas que llevaban antorchas encendidas, con la participación de las autoridades de Jerusalén y entre el canto de los ángeles. Para subir al templo había quince gradas, que María caminó ... (ver texto completo)