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la flor llamada cresta de gallo es muy bonita y la vemos en muchos jardines
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La planta del higo chumbo que vemos en los tiestos normalmente no alcanza gran altura.
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Esculturas de los padres y abuelos de don Juan Pacheco que se pueden ver en la colegiata de San Bartolomé de la villa de Belmonte de Cuenca
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fotografía de la señora Dulcinea en el hotel Buenavista de Belmonte de Cuenca
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Una fotografía con solera subida al foro por la sra. Dulcinea, una entusiasta de la villa de Belmonte a la cual frecuenta cuando puede.
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Uno de los molinos que adornan el paisaje de la villa de Belmonte de Cuenca.
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Hubo un tiempo ya lejano que al pasar por esta calle se oía a las monjas concepcionistas franciscanas estar en el coro rezando.
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Torreon en espera de su restauracion, hoy felizmente se ha restaurado el torreón que esperaba ser restaurado
¡Felicidades a quien lleve este nombre!

“Ningún hombre es suficientemente bueno para gobernar a otro sin su consentimiento” (A. Lincoln).
El mismo Papa Pascual II tuvo que obligarle a que aceptara el cargo. No hizo en su misión de pastor distinción alguna entre ricos y pobres. Todos eran hijos de Dios. Participó en algunos concilios de Tarragona, Toulouse, Reims y Lateranense I, san Clermont... Y dada su preparación intelectual, logró derrotar a sus enemigos, los herejes. Murió en el año 1137.
El anhelaba la perfección espiritual de su vida. Por eso, al enterarse de que había cerca de Barcelona un convento de canónigos regulares de san Agustín, no dudó lo más mínimo en irse para imitar su virtud. Cuando murió el obispo de Barcelona, desde la aristocracia hasta la gente sencilla, pensó en que el mejor sucesor sería Olegario.
Tanto los leyó, meditó y estudió que se convirtió en una verdadero especialista.
En los estudios que le prepararían para ser sacerdote, se distinguió por su piedad sincera, su aprovechamiento y su afición o “hobby” por leer a los Santos Padres.
El padre – cosa rara hoy en día – quiso llevar y dirigir sus estudios según los criterios de la época en que le tocó vivir. Cuando vio que su preparación intelectual y humanista la recibiría mejor en los canónigos de la catedral, no tuvo inconveniente en confiarles su educación como persona humana.
Su familia era de origen noble por parte del padre y de la madre. Ambos se preocuparon por darle una educación en los valores que nunca defraudan del Evangelio.