Ayer, fue un día emocionante!
Mi intención era escribir esta pequeña crónica anoche pero, preferí disfrutar del abrazo cálido de una brisa que se levantó de repente y me abandoné.
Eran las 7 de la tarde de ayer cuando mis dos
amigas (Angelines y Adela) y yo nos paramos frente a su
puerta. Una obra de
arte labrada en madera, primera
señal de la riqueza que nos esperaba dentro.
Agarré la mano de bronce con la intención de llamar a su dueño pero no hizo falta. El espacio que protege tan regio
... (ver texto completo)