Tus palabras te contradicen.
En el
pueblo siempre ha habido extranjeros y hemos convivido con ellos con educación, por ejemplo los rumanos del tejar, etc..
El problema no es el
color de la piel ni la nacionalidad, sino lo que llevan dentro. Existen muchisimas personas que vienen a
España a ganarse el
pan de su
familia y a labrarse un futuro mejor, pero claro, también hay excepciones.