Calle del emigrante 2
Puede que este almendro tenga cerca de 100 años, si no los ha rebasado ya. De pequeño pasaba las horas muertas sentado en su cruz. Job.
Chozo de los Llanos, en el monte de Cristino Pinedo. En inviernos fríos, ésta es de las pocas zonas donde puede observarse la perdiz chocha, llamada "becada" en el Norte. Se esconde entre el denso tapiz de chaparros, y se alimenta de los insectos y lombrices que encuentra bajo la hojarasca.
Deberían editar libros de texto con la Geografía de Tresjuncos. ¿A quién le importan los ríos del Sureste Asiático? No os parece ridículo que los críos sean capaces de memorizar la capital de Burkina Faso, pero sean incapaces de ubicar el Pico de la Talayuela (por ejemplo)?
San Cayetano glorioso que en el cielo estás hermoso!
Blancas fachadas de cal con alma de piedra y yeso, verdes portadas de pino de la Serranía (algunas de olmo), han sido durante decenios nuestra marca distintiva.
Ah! y los chozos no se comen con cuchara.
Job, ¿Por que no has firmado esta foto?
Aclaración de un bachiller: en el término de Tresjuncos no hay tres sinó cuatro chozos, ya que falta por mencionar el Chozo Las Morras, situado en el monte de Severiano.
Ovejas en el Regajo o "Riajo", de la ganadería de los Espadas. Mayo 2003.
Este excremento de programa pone "chica" donde debería poner 20. (Siglo 20).
Cambo, ¿qué liebre estás ofreciendo? si solo matas gallinas de agua en
La Orejera.
Contrariamente a lo que se cree, la cal y los geranios no son exclusivos de andalucía. La cal es el vínculo de estas tierras del interior con el Sur y el Levante, con el Mediterráneo. A mediados del siglo chica, las blancas fachadas de Tresjuncos rebosaban de tiestos en el buen tiempo. Incluso más al norte todavía se mantienen pueblos exquisitamente encalados, como Tribaldos y Uclés, o el propio Huélamo, en plena Serranía Conquense.
Esta es la "choza del tio presidios" a la que se llega por la senda valcázar y situada justo en frente de la agujeta. Aquí maté yo dos perdices de pico hace 15 años en navidad.

"el fuerte".
Todavía se pueden ver las huellas que dejaron las garras de Julián Collado Gómez en la pared rocosa, cuando estando a punto de coronar la cumbre, se desprendió una piedra y resbaló, deslizándose por la pendiente, bajo una lluvia de cantos (pequeños y algúno mediano). Afortunadamente no sufrió lesión alguna, y sólo se rompió la correa de Francisco "Espinte", a la cual intentó Zoco asirse.
El campo mismo se hizo
árbol en tí, parda encina.
Ya bajo sol que calcina
Ya contra hielo invernizo.
El agosto y el enero
Los copos de la nevasca
Los hilos del aguacero.
Siempre firme, siempre igual
Impasible, casta y buena
Oh Tú robusta y serena
Eterna encina rural.