Esta imagen nos trasporta a una época lejana, a un mundo que hoy nos es ajeno, y del que sólo nos separan unas décadas. Una época en la que la única contaminación procedía del intestino de las mulas, borricos y
ovejas, sabiamente aprovechada para fertilizar los
huertos. Una época en la que se podía morir de tuberculosis (pleura), pero en la que no existía más droga que el vino, ni más ansiedad que la producida por la escasez, ni nada más envidiable que un pernil bien curado...
Hemos adoptado la
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