Siento vergüenza de lo que se decía ayer cuando íba con las amas de
casa. No me podía imaginar que hablasen de las personas como hablan. Y ellas tan
felices destrozando vidas, soltando mentiras. Parece mentira que reciban subvenciones para hablar mal de las personas. Para meterse en la vida privada de todo el
pueblo. Ya lo decía Jesucristo: veis la paja en el ojo ajeno pero no veis la viga en el vuestro.
Nunca más iré con ellas a una
excursión.