Salva, Salva, Salva tenias que ser tú quién si no.
Cuanta, cuantos días y a cuantos nos ha quitado la gana y hemos comido gracias a lo que nos daban fiao tus padres.
Me pones tan contento que voy a sacar un poema de los que tenía con pringue en un buen bucaro y lo voy a hechar a la sartén.
Y de paso se lo dedico a todos los descendientes de nuestra abuela PILAR, hijos, nietos, biznietos, sobrinos, resobrinos en fín a toda la
familia.
A la par de la lumbre,
Se pasó tu vida,
De arrugas
... (ver texto completo)