Rosabel, yo también te voy a contar anecdotas de la Pena Castillejo.
El té que tomamos en
casa lo cogemos de allí.
Mi padre también me contó que una vez que habia nevado, fueron de rastros y que de un agujero que había en la Peña sacaron creo que siete conejos.
También me contó que una vez vió una culebra grandisima, la más grande que ha visto en su vida y que cogió una
piedra con sus dos manos y se la tiró a la cabeza, pero que le dió tanto miedo que se fué al
pueblo corriendo, volvió al otro
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