En la antigua Persia vivía un sabio muy respetado por sus discípulos,
Quienes un día, mientras se hallaban pensando, le preguntaron:
- Maestro, ¿Como podemos combatir nuestros defectos?
El sabio los llevo a un lugar lleno de árboles y, una vez allí, ordenó
A uno de los jóvenes que arrancara un arbolito de escasa altura. El discípulo lo arranco sin dificultad con una sola mano. El sabio le indico enseguida otro árbol más grande, el cual fue arrancado por el joven con más esfuerzo. A continuación ... (ver texto completo)
Quienes un día, mientras se hallaban pensando, le preguntaron:
- Maestro, ¿Como podemos combatir nuestros defectos?
El sabio los llevo a un lugar lleno de árboles y, una vez allí, ordenó
A uno de los jóvenes que arrancara un arbolito de escasa altura. El discípulo lo arranco sin dificultad con una sola mano. El sabio le indico enseguida otro árbol más grande, el cual fue arrancado por el joven con más esfuerzo. A continuación ... (ver texto completo)