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esta ftografia la manda el sr. Dop
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otra fotografía del castillo de singular belleza
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fotografía del castillo de Belmonte de Cuenca
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Buenos días don Pipo, hoy nos hemos dado casi la mano al mismo tiempo, pero todavía no ha comprado el periódico, pues vamos a por él tio Salustio y a darle los buenos días al sr. Abilio el quiosquero, ahora me entero de su nombre don Pipo, yo crei que se lo había dicho alguna vez, pero sino ya lo sabe.

Buenos días sr, Abilio veníamos por el camino con su nombre a cuestas porque el tio Salustio me dice que no sabía como se llamaba usted, y yo pensé que se lo había dicho alguna vez, ... (ver texto completo)
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Sancho salió de casa de don Alonso Quijano cuesta bajo con el saco en las espaldas hasta llegar a su casa y se encontró con la puerta cerrada y tuvo que llamar, y salió abrirle el hijo mayor que ya era un zagal y le dijo papa que cargado vienes, son las cosas que don Alonso Quijano mi amo me ha dado para vosotros.

Sanchica que estaba sentada se puso de pie y ayudo a su marido Sancho a poner todo encima de la mesa y se le abrieron los ojos al ver tanta cosa, pues los niños repizcaban ... (ver texto completo)
HIDALGUIA

La hidalguía y nobleza
Con el corazón abierto
Es fruto de realeza
Donde reina el concierto.

La mano dada al pobre
Siempre lleva la caridad
Del fuerte y gentil hombre ... (ver texto completo)
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La tertulia cuando llegó Sancho en vez de enfriarse se acaloro y don Alonso Quijano tuvo que poner orden, porque el barbero sr. Luciano la emprendió con Sancho Panza creyéndose de que él había sido el causante de la salida que había hecho con don Alonso Quijano el cual respondió de que no llevaba razón.

Una vez pasado la fogosidad de la reunión, el barbero y el cura se pusieron en pie y dijeron que se marchaban y que se volverían a ver otro día, Sancho se quedo con Don Alonso Quijano ... (ver texto completo)
Son los mártires que en silencio saben ser católicos hasta las últimas consecuencias: la esposa que ante el "horror" de comunicar al marido que ha quedado embarazada nuevamente en circunstancias económicas desfavorables, saber ser valiente y consecuente con su realidad de católica y nunca piensa en el aborto como la medida "más fácil y segura" para no tener problemas con el marido. Jóvenes que llevan una vida impecable de castidad y pureza, guardando sus cuerpos limpios hasta el matrimonio, "sufriendo" el martirio de la presión avasallante de los medios de comunicación y los amigos que invitan al sexo como a una diversión y pasatiempo "seguros, sin consecuencias graves". Hombres de empresa y obreros que ante la posibilidad de hacer un negocio "no tan limpio" o "hacerle una pequeña trampa al patrón" prefieren seguir con orgullo y con la frente en alto aquel mandamiento que para muchos es viejo y anticuado: "no matarás". Y así tenemos un ejemplo, una fila interminable de mártires del siglo XXI que se presentan todos los días como san Ignacio de Antioquía, ante las nuevas fieras del Circo Máximo y que escuchan también todos los días, las palabras que escuchó san Ignacio con el último rugido del león: "Venid a mí, bendito de mi Padre... hoy estarás conmigo en el Paraíso". ... (ver texto completo)
El martirio de hoy

Un martirio nada lejano a nosotros en los que hoy en día se nos pide a los católicos ser mártires incruentos, es decir mártires que no derraman su sangre física, sino la sangre de la fidelidad a los mandamientos de la Iglesia. Es el martirio de la vida diaria, de los que como Ignacio proclaman con su ejemplo cotidiano que "no es justo hacer lo que la ley de Dios califica como mal para sacar de ello algún bien". De aquellos que aman tanto a Cristo y a la Iglesia "que respetan ... (ver texto completo)
El 20 de diciembre del año 107, aunque este extremo no está confirmado, compareció ante el prefecto. Fue un trámite fugaz, inútil, ya que todo estaba decidido de antemano, y sin dilación fue conducido al anfiteatro Flavio. Allí unos leones dieron fin a su vida. Las Actas de los mártires reflejan este cruento sacrificio del gran prelado de Antioquia, cuyo sobrenombre de "Theophoros" (portador de Dios) sintetiza el acontecer de ese testigo de Cristo que derramó su sangre por Él. Había sido el primero ... (ver texto completo)
La lucha, el esfuerzo, la entrega incesante, la fraternidad, el espíritu de familia, el ir todos a una, y ponerse a merced unos de otros, siempre mirando a quien presidía la comunidad, sin celos, rivalidades y envidias, alumbraron a los fieles a quienes las dirigió y a las sucesivas generaciones. El potente eco de su voz se abre paso en nuestras vidas y nos insta a seguir el camino hasta el fin, recordándonos el valor de la gracia que recibimos cuando nos afiliamos a la Iglesia: " ¡Vuestro bautismo ... (ver texto completo)
Particularmente relevante fue su paso por Esmirna, sede de san Policarpo, que había bebido las fuentes primigenias del cristianismo de manos de san Juan. El edificante y rico legado de san Ignacio que amasó en ese lugar, además de las bendiciones que su presencia proporcionó a los cristianos de la ciudad, ha llegado a nuestros días. Se compone de una serie de cartas dirigidas a sus hermanos de Éfeso, Magnesia, Trales y Roma, a través de las cuales dejaba oír la poderosa voz de la fe que inundaba ... (ver texto completo)
Fue un pastor excepcional. Transmitió con fidelidad la doctrina heredada de los primeros apóstoles y defendió bravamente la fe contra herejías como el docetismo. En las siete epístolas que dirigió a las distintas Iglesias (algunas redactadas mientras viajaba para ser martirizado), no dejó de exhortar a los cristianos a dar la vida por Cristo, a ser fieles a las enseñanzas recibidas, a mantenerse firmes frente a los que pretendían socavarlas, así como a vivir la caridad y unidad entre todos. Cuando ... (ver texto completo)
Su vida

Los datos conocidos de su vida arrancan del momento en que los apóstoles Pedro y Pablo lo designaron sucesor de Evodio (que dejó este mundo hacia el año 69 d. C.) para ocupar como obispo la sede de Antioquia. Ésta era entonces una ciudad populosa, de gran importancia dentro del Imperio Romano, mosaico de creencias y vía de paso de gran atractivo para muchas personas. Los que se fueron afincando, en su mayoría procedentes de diversos puntos, habían dejado allí su impronta. Greco-paganos, ... (ver texto completo)
Ignacio de Antioquia sabía que la verdadera vida, era aquella que le esperaba después de la muerte, en donde podría contemplar cara a cara el rostro de Cristo, "dejad que pueda contemplar la luz". Él sabía que para llegar a contemplar esa luz era necesario ser testigo de la luz en este mundo sin importar las pruebas y los sufrimientos que fueran necesarios. Pruebas y sufrimientos que llevó dignamente pues los soldados no tuvieron piedad de él durante su largo y penoso viaje de Antioquia a Roma. Pruebas ... (ver texto completo)