La monja Teresa quiere y busca confesores doctos para sus monjas; ahora dispone de confesores descalzos que entienden -porque lo viven- el mismo espíritu. Por cinco años es Juan el confesor del convento de la Encarnación de Ávila. La confianza que la reformadora tiene en el reformador -aunque posiblemente no llegó a conocer toda la hondura de su alma- se verá de manifiesto en las expresiones que emplea para referirse a él; le llamará "senequita" para referirse a su ciencia, "santico de fray Juan" ... (ver texto completo)
Inicia su vida de carmelita descalzo en Duruelo y ahora cambia de nombre, adoptando el de Juan de la Cruz. Pasa año y medio de austeridad, alegría, oración y silencio en casa pobre entre las encinas. Luego, la expansión es inevitable; reclaman su presencia en Mancera, Pastrana y el colegio de estudios de Alcalá; ha comenzado la siembra del espíritu carmelitano.
En 1567 lo ordenaron sacerdote. Entonces tiene lugar el encuentro fortuito con la madre Teresa en las casas de Blas Medina. Ella ha venido a fundar su segundo "palomarcico", como le gustaba de llamar a sus conventos carmelitas reformados; trae también con ella facultades del General para fundar dos monasterios de frailes reformados y llegó a convencer a Juan para unirlo a la reforma que intentaba salvar el espíritu del Carmelo amenazado por los hombres y por los tiempos. Llegó a exclamar con gozo ... (ver texto completo)
Juan eligió la Orden del Carmen; tomó su hábito en 1563 y desde entonces se llamó Juan de Santo Matía; estudia Artes y Teología en la universidad de Salamanca como alumno del colegio que su Orden tiene en la ciudad. El esplendor del claustro es notorio: Mancio, Guevara, Gallo, Luis de León enseñan en ese momento.
Entra en el Colegio de la Doctrina, siendo acólito de las Agustinas de la Magdalena, donde le conoció don Alonso Álvarez de Toledo quien lo colocó en el hospital de la Concepción y le costea los estudios para sacerdote. Los jesuitas fundan en 1551 su colegio y allí estudió Humanidades. Se distinguió como un discípulo agudo.
Se llamó Juan Yepes. Nació en 1542 del matrimonio que formaban Gonzalo y Catalina; eran pañeros y vivían pobres. Su padre muere pronto y la viuda se ve obligada a grandes esfuerzos para sacar adelante a sus tres hijos: Francisco, Luis y Juan. Fue inevitable el éxodo cuando se vio que no llegaba la esperada ayuda de los parientes toledanos; Catalina y sus tres hijos marcharon primero a Arévalo y luego a Medina del Campo que es el centro comercial de Castilla. Allí malviven con muchos problemas económicos, ... (ver texto completo)
Breve Biografía

Ávila y concretamente Fontiveros fue su patria chica. Luego lo será Castilla y de modo principal Andalucía la tierra de sus amores.
Etimológicamente: Juan = Dios es misericordioso, es de origen hebreo.
Fecha de canonización: 27 de diciembre de 1726 por el Papa Benedicto XIII
Fecha de beatificación: 25 de enero de 1675 por el Papa Clemente X
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Histórico: Las “guerreras” jugarán la final del Mundial tras derrotar a Noruega (28-22)

Por Ferran Martínez-Aira

El balonmano femenino español ha escrito hoy una página histórica en el país del sol naciente al clasificarse para disputar su primera final en un Mundial, tras derrotar a Noruega (28-22). LAS GUERRERAS, sin su estrella Carmen Martín (221 internacionalidades y 751 goles) lesionada una semana antes de viajar a Japón, lucharán ... (ver texto completo)
sembrado

También se encuentra en: Sinónimos.

sembrado, a

1. s. m. AGRICULTURA Terreno en el que se han esparcido semillas no andes por los sembrados.
2. adj. Que está cubierto de cosas esparcidas el suelo está sembrado de confeti de la fiesta.
3. HERÁLDICA Se aplica al escudo, pieza o figura llena de pequeñas figuras o piezas en una cantidad determinada.
4. estar sembrado coloquial Estar ingenioso y ocurrente. ... (ver texto completo)
Comentario

Décima o espinela

El sombrero que luciste:
Era ancho su vuelo
En el encontré el velo
Que para mi santo hiciste
El hace juego y viste:
Al más serio y pinturero ... (ver texto completo)
El procónsul quiso pasar de las amenazas a los hechos, pero el cuerpo de Lucía se puso tan pesado que más de diez hombres no lograron moverla ni un palmo. Un golpe de espada hirió a Lucía, pero aun con la garganta cortada la joven siguió exhortando a los fieles para que antepusieran los deberes para con Dios a los de las criaturas, hasta cuando los compañeros de fe, que estaban a su alrededor, sellaron su conmovedor testimonio con la palabra Amén.
El novio rechazado se vengó acusando a Lucía ante el procónsul Pascasio por ser ella cristiana. Amenazada de ser llevada a un prostíbulo para que saliera contaminada, Lucía le dio una sabia respuesta al procónsul: "El cuerpo queda contaminado solamente si el alma es consciente".