14. También en el campo ecuménico la mariología ha sido objeto de particular consideración. En relación con las Iglesias del Oriente cristiano, Juan Pablo II ha subrayado "cuán profundamente unidas por el amor y por la alabanza a la Theotokos se sienten la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa, y las antiguas Iglesias Orientales (Redemptoris Mater, 31); por su parte Dimitrios I, Patriarca ecuménico, ha puesto de relieve cómo las "dos Iglesias hermanas han mantenido inextinguible, a través de los ... (ver texto completo)
13. La atención de la mariología a los problemas relacionados con el culto de la Santísima Virgen ha sido muy viva: se ha manifestado en la investigación sobre sus raíces históricas (Seis Congresos Mariológicos Internacionales, organizados por la Pontificia Academia Mariana Internacional, celebrados desde 1967 a 1987 han estudiado sistemáticamente las manifestaciones de la piedad mariana desde los orígenes hasta el siglo XX), en el estudio de las motivaciones doctrinales y del cuidado por su inserción ... (ver texto completo)
12. En el campo de la teología dogmática, la mariología ha contribuido en la discusión postconciliar, a una explicación más idónea de los dogmas; puesta en causa de las discusiones sobre el pecado original (dogma de la Inmaculada Concepción), sobre la encarnación del Verbo (dogma de la Concepción virginal de Cristo, dogma de la maternidad divina), sobre la gracia y la libertad (doctrina de la cooperación de María a la obra de la salvación), sobre el destino último del hombre (dogma de la Asunción), ... (ver texto completo)
11. La exégesis bíblica ha abierto nuevas fronteras a la mariología, dedicando cada vez más espacio a la literatura intertestamentaria. No pocos textos del Antiguo Testamento y, sobre todo, las páginas neotestamentarias de Lucas y de Mateo sobre la infancia de Jesús y las frases de Juan han sido objeto de un estudio continuo y profundo que, por los resultados conseguidos, han reforzado la base escriturística de la mariología y la han enriquecido considerablemente desde el punto de vista propio.
No es éste el lugar para hacer una reseña detallada de los varios sectores de la reflexión postconciliar sobre María. Sí parece útil presentar algunos a título de ejemplo y como estímulo para posteriores reflexiones.
Han contribuido particularmente a este florecer mariológico la Exhortación apostólica Marialis cultus y la Encíclica Redemptoris Mater.
Desarrollos mariológicos del postconcilio

10. En los años inmediatamente siguientes al Concilio la actividad desarrollada por la Santa Sede, por muchas Conferencias Episcopales y por insignes estudiosos, que comentó la doctrina del Concilio y respondió a los problemas conforme iban surgiendo, dio nueva actualidad y fuerza a la reflexión sobre la Madre del Señor.
-asunta en cuerpo y alma al cielo, es la "imagen" escatológica y la "primicia" de la Iglesia (cf. Lumen gentium, 68), que en Ella "contempla con alegría (...) lo que Ella misma, toda entera, espera y ansía ser" (Sacrosanctum Concilium, 103), y en Ella encuentra un "signo de segura esperanza y consolación" (Lumen gentium, 68).
-con su múltiple intercesión sigue alcanzando para la Iglesia los dones de la salvación eterna. En su caridad maternal cuida de los hermanos de su Hijo todavía peregrinos. Por esto la Santísima Virgen es invocada por la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora (Lumen gentium, 62);
-por sus virtudes es modelo de la Iglesia, que se inspire en Ella en el ejercicio de la fe, de la esperanza, de la caridad (cf. ib., 53. 63. 65) y en la actividad apostólica (cf. ib., 65);
-por su condición de Virgen, Esposa y Madre, es figura de la Iglesia, que es, también ella, virgen por la integridad de su fe, Esposa por su unión con Cristo, Madre por la generación de innumerables hijos (cf. ib., 64);
-es Madre de la Iglesia, ya que Ella es "Madre de Aquel, que desde el primer instante de la Encarnación en su seno virginal, unió consigo como Cabeza su Cuerpo místico que es la Iglesia" (Pablo VI, Discurso en la sesión de clausura de la tercera etapa conciliar, 21 noviembre 964: AAS 56, 1964, 1014­1018);
-es "reconocida como miembro supereminente y del todo singular de la Iglesia" (ib., 53), por los dones de gracia con que está adornada y por el lugar que ocupa en el Cuerpo místico;
b) En razón de la Iglesia

9. En razón de Cristo, y por tanto también en razón de la Iglesia, desde toda la eternidad Dios quiso y predestinó a la Virgen. En efecto, María de Nazaret:
Llena de fe en la promesa del Hijo (cf. Lc 24, 49), la Virgen constituye una presencia orante en medio de la comunidad de los discípulos: perseverando con ellos en la unión y en la oración (cf. Act 1, 14), implora "con sus oraciones el don del Espíritu, que la había cubierto ya en la Anunciación" (ib., 59).