“ ¿Pero tengo un corazón terco? Todo el mundo piensa. ¿Soy capaz de escuchar a otras personas? Y si pienso lo contrario, diga: "Pero creo que sí..." ¿Soy capaz de dialogar? Los obstinados no dialogan, no saben, porque siempre se defienden con ideas, son ideólogos. ¡Y las ideologías hacen mal al pueblo de Dios! ¡Mucho mal! Porque cierran la actividad del Espíritu Santo”, exclamó el Papa.
Además, el Santo Padre dijo que la Palabra de Dios te permite también “abrir el corazón a las señales del Espíritu, a los signos de los tiempos” en cambio “la ideología es una obstinación. “La obstinación es también orgullo, es soberbia. La testarudez, aquella testarudez, que hace tanto mal: cerrados de corazón”.
Temas actuales

De la Iglesia

La Palabra de Dios no es ideología, sino vida que hace crecer
Papa Francisco en la Misa de la Casa Santa Marta

Por: Redacción | Fuente: ACI Prensa

Durante la Misa matutina celebrada este 17 de enero en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco señaló que “la Palabra de Dios, la gracia del Espíritu Santo no es ideología, sino que es vida que te hace crecer, siempre, ir hacia adelante”.
¡Felicidades a las que lleven este nombre!
Etimológicamente: Prisca = “antigua”. Viene de la lengua latina.
Foto hecha en el año 1966. Junto a la plaza de España (Barcelona)
Esta foto es de Dulcinea. Traducida a Blanco Negro por mi.
El Señor “no ocultará su rostro a nosotros; recuerden bien, quizás alguno ha dicho de si cosas feas, cosas que no sabe cómo resolver, tanta amargura, por haber hecho algo. Él no ocultará su rostro. En el silencio te dirá que jamás te ha perdido de vista, me he quedado siempre. No se olviden nunca de decir padre”, concluyó.
“Puede ser que nosotros también pasemos por caminos lejos de Dios, como le sucedió al hijo pródigo; o caer en una soledad que nos hace sentir abandonados por el mundo; o, nuevamente, equivocarnos y estar paralizados por un sentimiento de culpa. En esos momentos difíciles, todavía podemos encontrar la fuerza para rezar, a partir de la palabra ‘padre’, pero dicha con un sentido tierno de un niño ‘Abba’, papá.”, exhortó.
Explicó que “el padre de aquella parábola, en sus modos de actuar, recuerda mucho el ánimo de una madre. Son sobretodo las madres a disculpar a sus hijos, a cubrirlos, a no interrumpir la empatía con ellos, a continuar a quererlo, incluso cuando ellos no merecerían nada”.
El Papa preguntó: “ ¿Es posible que Tú, oh Dios, conozcas solo el amor? ¿Tú no conoces el odio? Y Dios respondería: ‘Yo conozco solo el amor’. ¿En donde en ti hay venganza, reclamo de justicia, el enojo por tu honor herido? Dios respondería: ‘Yo conozco solo amor’”, afirmó.
En este sentido, Francisco recordó también la parábola del padre misericordioso relatada en el capítulo 15 del Evangelio de San Lucas, para invitar a imaginar la “oración pronunciada por el hijo pródigo, después de haber experimentado el abrazo de su padre que lo había esperado mucho tiempo, un padre que no recuerda las palabras ofensivas que él le había dicho, un padre que ahora le da a entender sencillamente cuánto lo extrañaba”.
De este modo, el Papa remarcó que “el cristiano no considera más a Dios como un tirano a temer, no tiene más miedo, sino que siente florecer en su corazón la confianza en Él: puede hablar con el Creador llamándolo ‘Padre’”.
Refiriéndose al pasaje bíblico de la Carta de San Pablo a los Romanos, el Santo Padre recordó que “no hemos recibido un espíritu de esclavos para caer en el miedo, sino que hemos recibido el Espíritu que nos hace hijos adoptivos”.
Decir “Abba” -explicó el Papa- es “algo mucho más íntimo, más conmovedor que simplemente llamar a Dios ‘Padre’… esta expresión evoca afecto, calor, algo que se proyecta en el contexto de la edad infantil: la imagen de un niño completamente envuelto en el abrazo de un padre que siente infinita ternura por él”. Por ello, señaló que “para rezar bien es necesario llegar a tener un corazón de niño”.