Todo esto nos lleva a pensar que el único
camino de
felicidad es lo que es absolutamente perfecto, eterno, lo que es actualidad pura y es lo que llamamos Dios. Por lo tanto, podemos definir felicidad como la acción de estar con Dios, que es lo que alcanzaremos en el
cielo. Por eso es muy importante conocer, amar y saber transmitir a Dios en esta vida, pues mientras más cercanos estemos de Él, más
felices seremos. Ahora lo único que nos falta es preguntarnos ¿qué haré concretamente para ser
feliz?