Al principio. Tamboril sólo pensaba en huir lo más lejos posible de la caja, y corrió como un rayo por la carretera. Luego aflojó el paso y empezó a trotar. Se sentía solo, tenía miedo y echaba de menos el establo caliente. Buscó refugio junto a un seto y se echó a dormir.
Se fueron y dejaron al caballo perdido en la noche.
-No podremos encontrarlo ahora. Volveremos mañana.
Maite quiso ir tras él, pero Andrés le dijo:
La caja en que iba encerrado empezó a balancearse peligrosamente y Andrés tuvo que detenerse al borde del camino.. Cuando abrió la puerta para tranquilizarlo, Tamboril dio un salto y salió al galope, perdiéndose en la oscuridad.
Tamboril y el Gitano

Una tarde, el caballo Tamboril viajaba rumbo a su nuevo hogar. Andrés y Maite Vegas acababan de comprarlo y lo llevaban a los establos que tenían en Cañameras.
Después de eso, salían a pasear juntos con frecuencia y de vez en cuando se gruñían el uno al otro.
—Eres un buen chico —dijo, le lamió.
El tigre ronroneó, amigable.
—Mucho más feroces.
— ¿Y los osos?
— ¡Oh, sí! —contestó Sudi.
— ¿Crees que los tigres somos más feroces que los leones?.
Entonces le pregunto:
El tigre estaba encantado, y le gustaba que Sudi le respetara por ser también el un animal muy valiente