Para vaquilla, vaquilla, que más que eso yo pienso que es un Mihura, es la que nos toca lidiar hoy, 26J a todos los españoles. Hoy más que nunca... ¡Suerte y al toro españoles!
Buenos días Eufra7 y foreros todos.
Por el horario que veo en tus mensajes no creo que hayas ido todavía a VOTAR. Si es así te está pasando lo que a mí, que estoy esperando para ir un poco más tarde y así poder echar una ojeada a las Urnas, además de meter las papeletas.
Recemos para que los españoles tengamos "buen ojo" a la hora de hacerlo y que no nos pase lo que a otros que después estemos "repisos" de haber hecho lo que hicimos.
Un beso, buen día y buenas VOTACIONES.
¿Te ha dado por la vena mística?
buen fin de semana.
Hangu volvió triste a su casa y esta vez, francamente, no pensaba: “Es un verdadero placer trabajar con ayudantes como éstos”.
Y entonces llegaron al campo cien mil ecos y comenzaron a arrancar espigas y a masticar granos y, antes de que a Hangu le diese tiempo de mesarse los cabellos, se habían comido todo el trigo.
- ¿Quién anda ahí? –gritó el rey d elos ecos.
-Soy yo, Hangu.
- ¿Y qué estás haciendo?
-He arrancado un par de espigas y mastico los granos para ver si están maduros.
. Estupendo, te quiero ayudar.
Un tiempo después, Hangu se dijo que era hora de ir a ver si había madurado el trigo. Fue al campo, arrancó un par de espigas y masticó los granos para comprobar si estaban maduros.
Diez mil ecos volaron de aquí para allá y espantaron a todos los pájaros.
Y una vez más Hangu se alegró pensando: “Es un verdadero placer trabajar con ayudantes como éstos”
- ¿Quién anda ahí?
-Soy yo, Hangu.
- ¿Y qué estás haciendo?
-Espanto a los pájaros, para que no me picoteen el trigo.
-Muy bien, te quiero ayudar.
“Francamente es un verdadero placer trabajar con ayudantes como éstos”, pensaba Hangu durante el camino de regreso.
Creció el trigo y Hangu fue al campo decidido a espantar a los pájaros para que no se lo picoteasen. Acababa de llegar cuando la voz del rey de los ecos de nuevo gritó:
- ¿Quién anda ahí?
-Soy yo, Hangu.
- ¿Y qué estás haciendo?
-Arranco los hierbajos.
-Muy bien, quiero ayudarte.
Mil ecos se entregaron entonces al trabajo y, antes de que Hangu acabase de recorrer con la mirada el terreno, estaban arrancados todos.
Muy pronto, las semillas comenzaron a germinar y Hangu fue al campo para arrancar los hierbajos. Recién iniciado el trabajo, de nuevo resonó la voz del rey de los ecos
En un instante, el terreno quedó sembrado.
“Es un verdadero placer trabajar con ayudantes como éstos”, pensó Hangu muy contento y volvió a casa..
- ¿Quién anda ahí?
-Soy yo, Hangu.
- ¿Y qué estás haciendo?
-Esparzo las semillas en la tierra.
-Muy bien, quiero ayudarte –dijo el rey y envió en su ayuda a novecientos ecos.