Hablando de "masculinear" y "feminizear"... ¿Sabéis que en Adalucía, (o me preguntéis exactamente dónde) han hecho un calendario (que vaya cachondeo con el asunto) que los meses se llaman: Enera, Febrera, Marza, Abrila, Maya, etc, etc...?
Pues sí señor, así es el asunto...
¿No se habrá llegado a helar el agua de el pilón de La Fuente Vieja? Lo digo por el temporal que llevamos este invierno de nieve, escarcha, hielo, lluvia y viento, como hacía años que no se veía cosa igual. Yo recuerdo un año, que se heló toda el agua que había estancada en El Prado, parte de él podemos ver en esta foto. ¡Los chicos, (me niego a poner y las chicas, como los progres) patinábamos sobre el hielo a pesar de no llevar patines! Aquello si que era divertido...
¡YAYAYAYAYAYAAAAAAAAAAAAAAAA VOYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY!

Anda que, bien dicen aquello de "el que tonto va a la guerra, tonto viene de ella". (Le dije que no me llamara a voces y...) YYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA A VOYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY, COPÍNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN.
Jajajajajaa Vaya voces que le "arreaba" a mi marido. Seguro que aquel día me había levantado "con la pierna izquierda" como dice mi nieto.
Debió ser por ese motivo, Eufra7, por lo grandísimas que son, que el Poeta escribió lo siguiete y mucho más sobre éllas:

" Brotas derecha o torcida
con esa humildad que cede
sólo a la ley de la vida,
que es vivir como se puede.
El campo mismo se hizo
árbol en ti, parda encina.
Ya bajo el sol que calcina,
ya contra el hielo invernizo, ... (ver texto completo)
Así quedan los gran parte de los campos alconcheleros cuando los agricultores acaban la recolección del verano, generalmente compuesta de cebada y algún que otro cereal.
(Anda que no me iban a dar a mí un buen rapapolvo los miembros de la Real Academia de la Lengua Española si leyesen el mensaje anterior sobre el rastrojo)
Esta es la definición que da la dicha Academia:

1. m. Residuo de las cañas de la mies, que queda en la tierra después de segar.
2. m. Campo de cultivo después de segada la mies y antes de recibir nueva labor.
3. m. C. Rica y Ven. Terreno pequeño de cultivo abandonado y cubierto de maleza.
4. m. pl. Residuos que quedan de algo.
sacar a alguien ... (ver texto completo)
Así quedan los gran parte de los campos alconcheleros cuando los agricultores acaban la recolección del verano, generalmente compuesta de cebada y algún que otro cereal.
Buenos días Alconchel.
Pues eso mismo me pregunto yo... ¿Dónde están las cepas? Lo que sí veo es una parrilla, co una lonchan de panceta que da gusto ver mientras los jugos gástricos se revolucionan. ¡Si no fuese por el colesterol...!
Reconocéis a alguien en este cuadro?
Dicen las crónicas que al consumirse la hoguera, de las cenizas salió un inmundo gusano, que fue aplastado por el Sumo Sacerdote, quien reconoció en él el alma de la hechicera.
En cuanto a las siete reinas, regresaron a su palacio, y pasaron felizmente el resto de sus vidas, mientras su hijo gobernaba con gran acierto sus dominios, en los que jamás faltó el pan a nadie.
Sin embargo, su asombro fue aún mayor al ver a las siete reinas, vestidas como convenía a su clase, y en quienes reconoció a sus siete primeras esposas.
La princesa, arrojóse a los pies del Rajá, y le explicó toda la verdad de lo ocurrido. El soberano quedó muy apesadumbrado por su comportamiento y decidido a repararlo en lo posible, hizo prender a la Raní, y la condenó a morir en la hoguera.
El Rajá, que había oído hablar mucho de las riquezas del hijo de las siete reinas, aceptó la invitación, y su asombro no tuvo límites cuando al entrar en el palacio, vio que era exactamente igual al suyo.
Con esto en su poder, el príncipe se convirtió en el mayor cosechero de trigo del país, y en pocos meses fue el hombre más rico de la India. A su fortuna se añadió la de su esposa, quien enterada de la historia de su marido y conocedora por las siete reinas del comportamiento del Rajá, hizo construir un palacio exactamente igual al del monarca, y un día le invitó a comer en él.
"No faltes esta vez. Mata al dador y convierte su sangre en rocío matutino."
Como las veces anteriores, la princesa cambió la carta, y la bruja, a pesar del disgusto que tal acción le producía, entregó al joven el grano de trigo del millón de espigas, que germinan en una noche.
El príncipe aceptó encantado, y a cambio del ave recibió una carta para la bruja, concebida en los siguientes términos:
Otra vez envió por él y cuando lo tuvo en su presencia, le preguntó cómo había regresado tan pronto y al enterarse de lo bien que le había recibido la bruja, y de que le entregó la vaca que siempre da leche, estuvo a punto de desmayarse de rabia, mas consiguió dominarse, y le dijo que si le daba aquel pichón, ella le entregaría el grano de trigo del millón de espigas, que germinan en una noche.