- ¡Qué queso tan sabroso! -volvió a suspirar el cuervo, imaginando que se lo apropiaba.
Voló el ladronzuelo hasta la
ventana, y tomando el queso en el pico, se fue muy contento a saborearlo sobre las ramas de un
árbol.
Todo esto que acabamos de referir había sido visto también por una astuta zorra, que llevaba bastante tiempo sin
comer. En estas circunstancias vio la zorra llegar ufano al cuervo a la más alta rama del árbol.