Estos accedieron de buena gana y cuando por fin volvieron a ver la luz del sol se llenaron de energía y se lanzaron a la batalla con todas sus fuerzas. Tembló la tierra y se sacudió el cielo hasta que los Titanes quedaron sepultados bajo una montaña de rocas arrojadas por los monstruos de cien brazos. Los que sobrevivieron fueron arrojados al Tártaro y nunca más volvieron a salir de allí.
Zeus deseaba poner orden de una buena vez y para siempre, entonces descendió hasta el Tártaro donde se encontraban encadenados los Cíclopes y los Gigantes de cien brazos y les pidió ayuda para acabar con el flagelo de los Titanes.
Zeus, pensó que si los soltaba se calmarían, pero apenas los liberó de su prisión, comenzaron a arrojarle rocas y amontonar montañas. Este desastre duró diez años.
Crono se unió a Rea, pero también tenía la mala costumbre de comerse a sus hijos, entonces el menor, Zeus, lo destronó y conquistó el dominio del mundo.
Los Titanes que estaban confinados en las profundidades, no estaban de acuerdo y se sublevaron agitando la tierra, sacudiendo las montañas y causando todo tipo de terremotos y maremotos
La sangre derramada, volvió a fecundar la tierra. De allí nacieron las Erinias, espiritus vengadores de los crímenes de sangre, Los Gigantes y las Ninfas Melíades o de los árboles de fresno. Del órgano que cayó al mar nació la diosa Afrodita, que encontraron flotando en una concha marina.
Crono esperó agazapado que Urano roncara plácidamente y con la hoz provista por su madre, Gea, lo castró tirando sus órganos al mar.
Crono mantenía encadenados a todos los monstruos en las profundidades de la tierra.
Cansada Gea de sufrir, ya que sentía que estaba por explotar, urdió un maléfico plan. Dio a luz una hoz de acero brillante y buscó la ayuda de Crono, el más perverso de sus hijos para que le cortara los órganos genitales mientras dormía.
Y más tarde fueron padres también de los Hecatonquiros, tres monstruos gigantes con cien brazos y cincuenta cabezas cada uno.
Urano era malvado y cada vez que Gea iba a dar a luz, los retenía en el vientre de Gea, no permitiendo que nacieran.
Luego Gea y Urano tuvieron otros hijos, Los Cíclopes. Arges, Estéropes y Brontes.
En primer lugar nacieron seis Titanes varones: Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Japeto y Crono, que era muy perverso, y seis Titánides mujeres: Tía, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis.
KURMA, LA TORTUGA, Y EL OCÉANO DE LECHE. Leyenda indú.
Un sabio Brahman llamado Dervaras, regaló cierto día una hermosa guirnalda a Indra. Éste le agradeció el gesto al sabio y la colocó en la cabeza de su elefante. Pero el paquidermo se excitó con el perfume que tenía la guirnalda y la tiró al suelo. Dervaras entendió esto como un desprecio y una ofensa. Decidió entonces maldecir a Indra y a todos los dioses diciéndole que su reino terminaría pronto. Los Dioses pronto vieron perder su poder y temieron ser vencidos por los asuras (demonios). Fue Visnu quien ideó un plan para combatir la maldición. Reunió a los demás Dioses y les dijo: "Tomad plantas y hierbas de distintos tipos y echadlos en el mar de leche. ... (ver texto completo)
Allí Heracles que era un magnífico arquero, disparó sus flechas y los exterminó a todos.
La diosa Atenea, viendo su desesperación y con la intención de ayudarlo le entregó un címbalo, luego le dijo: - ¡Sacúdelo!
Heracles no podía atravesar el pantano nadando porque estaba lleno de barro y tampoco podía caminar sobre él porque se hundía en el barro por su propio peso.
Estos Pájaros tenían el pico y las patas de bronces y sus plumas exteriores eran como dardos de acero. Destrozaban todas las cosechas y comían carne de humanos y rebaños. Eran el terror de la región.