EL GLOBERO

En el portal de Belén
vende globos un globero.
¡Comprad globos para el niño
que solo valen un euro!
Y los chicos se amontonan
alrededor del globero,
y compran globos azules,
verdes, rojos y amarillos,
y todos se van corriendo
a llevárselos al Niño. ... (ver texto completo)
Hay un niño que dicen que se ha perdido
y entre los más humildes está escondido.
Hay un Niño nacido entre resplandores,
vamos todos a verlo, llevadle flores.
Hay un Niño que llora porque ha soñado
que las guerras del mundo no han terminado.
Hay un Niño que dicen que está asustado
porque las explosiones lo han despertado
Hay un Niño que dicen que brilla tanto
que ciega a los que mira y es un encanto.
El buey la miraba
y el burro también,
nunca una tortuga llegó hasta Belén.
El Niño estaba entre pajas
tomándose el biberón,
y poco a poco, sin prisas,
la tortuga se acercó.
LA TORTUGA VA A BELÉN

La tortuga quiso ir
a ver al Niño Jesús
pero iba tan despacio
que tardó 7 meses
y llegó con retraso.
Moraleja del cuento: Procura no burlarte nunca de la gente.
Aquella tarde cuando todos los animales se divertían, apareció el conejo en medio de la fiesta. Todo hicieron como sino le veían. El conejo abrumado ante la falta de atención de sus compañeros decidió marcharse con las orejas bajas. Los animales, dandóles pena del pobre conejo, decidieron irle a buscar a su madriguera e invitarle a la fiesta. No sin antes hacerle prometer que nunca más haría burla a ninguno de los animales del bosque.
El conejo muy contento, prometió no burlarse nunca más de sus ... (ver texto completo)
En los días siguientes todo el mundo ignoró al conejo. Nadie hablaba con él ni le saludaba. Un dia organizando una fiesta todos los animales del bosque, el conejo pudo escuchar el lugar donde se iba a celebrar y pensó en ir, aunque no le hubiesen invitado.
Un dia todos los animales decidieron darle un buena lección, y se pusieron de acuerdo para que cuando alguno de ellos viera al conejo, no le saludara. Harían como sino le vieran. Y así ocurrió.
- Buenos días señor conejo; y de nuevo el conejo sacó su lengua al cervatillo y se fue corriendo. Así una y otra vez a todos los animales del bosque que se iba encontrando en su camino.
Y el conejo mirando hacia él le sacó la lengua y salió corriendo. Que maleducado, pensó la ardilla. De camino a su madriguera, se encontró con una cervatillo, que también quiso saludarle: