Apareamiento

Para consumar un cruzamiento deseado, es conveniente que la pareja conviva unos días antes y que el amo de la hembra tranquilice a ésta durante los primeros encuentros. Muchas hembras de razas con 'genio' rechazan el primer apareamiento alejando a sus pretendientes con terrorificos mordiscos y se necesita el ardor y la paciencia de machos experimentados que puedan consumar la unión.
Para evitar el 'acoso' de los perros de la vecindad durante los paseos cotidianos deberá recurrirse al bastón suave o fusta y es conveniente 'per fumar' a nuestra perrita con 'sprays' especiales que enmascaran y ocultan los aromas atractivos. La vigilancia extrema durante un par de semanas como mucho nos evitará disgustos posteriores. Nunca debe intentar separarse una pareja 'acoplada' a palos o con agua fría, ya que la particular disposición de los genitales caninos impide la separación hasta que ... (ver texto completo)
Durante la etapa receptiva que comienza, como hemos indicado, cuando el animalito cesa de 'manchar' ha de bajarse durante el paseo a la perra siempre atada con la correa y en los animales que vivan en un jardín deberá encerrarse a la hembra, ya que los galanes atraídos por el olfato son capaces de franquear las vallas más altas por lugares inverosímiles e incluso excavando un túnel subterráneo.
Salvaguarda del acoplamiento prematuro

Todos los aficionados y amigos del perro conocen la molestia que supone para los amos los días criticos de su perrita, pero existen una serie de precauciones y normas básicas que seguidas, al pie de la letra, permiten paliar los riesgos de una maternidad prematura o indeseada para el propietario.
Asimismo es muy aconsejable evitar los cruzamientos durante el segundo 'celo', variando entre el tercero y el cuarto, según las razas, el momento más oportuno para el primer encuentro
CELO Y ACOPLAMIENTO DEL PERRO

El celo en las perras tiene una duración variable entre cinco y doce días por término medio, siendo precedido de una etapa durante la cual la hembra expele una secreción mucosa y sanguinolenta más o menos evidente. Cuando la perrita 'deja de manchar' se puede observar una turgescencia de los genitales externos y a los pocos días se encuentra receptiva y dispuesta a aceptar el galanteo de los machos. Por regla general las hembras caninas suelen tener dos períodos de celo al año, distanciados entre cinco y siete meses y el primero se presenta durante la pubertad entre el quinto y noveno mes de vida. Es absolutamente imprescindible evitar el acoplamiento en este primer celo, ya que el animalito todavía está 'sin formar' y la preñez prematura estropeará la estampa y la salud del ejemplar. ... (ver texto completo)
Celo Y Acoplamiento Del Perro
El celo en los perros

Como en la mayoría de los mamíferos, los apareamientos en los cánidos se producen durante la época en que las hembras se encuentran en estado de receptividad y la probabilidad de embarazo es máxima. Los machos por su especial fisiologia se mantienen, si están sanos, siempre dispuestos para la cópula desde la pubertad hasta el comienzo de la senectud.
La distancia a recorrer, así como las características de las diversas pistas condicionan las razas más adecuadas. El grey-hound, el galgo español y el 'anglo español', mezcla de los dos anteriores, que no está oficialmente reconocido por la Federación Cinológica Internacional, se disputan el estrellato en las distintas especialidades de este bello deporte, que debiera recibir el apoyo oficial y popular que se merece.
El canódromo

La belleza plástica y el torrente de emociones que causaban las carreras de lebreles en pleno campo indujeron a la creación de recintos más o menos artificiales en los que se introducían liebres en un espacio cerrado, que pudiera ser observado por numerosos aficionados sin necesidad de montar a caballo para disfrutar del espectaculo. De ahí al canódromo, se suceden diferentes tentativas que cristalizan a partir de 1919 con las pistas ovaladas y la liebre mecánica o eléctrica, que ... (ver texto completo)
Los campeonatos de galgos en campo, muy tradicionales en España, aumentan la belleza de la carrera de los perros con sus persecuciones, quiebros, regates, subida de repechos y cobro de la veloz liebre. Desgraciadamente, el desembolso económico que exige la celebración de las competiciones, asi como la escasez de zonas abiertas con caza en donde practicarlas y la carestía de la cría y entrenamiento de los perros han hecho peligrar la continuidad de este deporte.
Competiciones en campo

La historia de las carreras de galgos en campo persiguiendo a su presa favorita, la liebre, se remonta a los tiempos del imperio romano, atribuyéndose a Flavio Arriano, en el siglo segundo de nuestra era, la recopilación de las normas elementales y confección de un rudimentario reglamento que permitia vertebrar el desarrollo de las competiciones en campo abierto.
La actividad venatoria, esencial para el hombre primitivo en las grandes llanuras semidesérticas, exigía unas técnicas de aproximación a los animales silvestres y de captura de los mismos muy específica, que necesitaban el concurso de los dos animales más importantes en la historia del desarrollo humano: perro y caballo, aunque a veces se apelara a las aves de cetrería, sobre todo halcón y águilas, ofreciendo un conjunto cinegético casi insuperable.
Las características comunes se adaptan a la función más importante de estos perros que, consecuentemente tienen un cuerpo esbelto, de largas patas, cabeza fina y tórax estrecho, pero profundo que permite una inigualable capacidad pulmonar sin aumentar la superficie de rozamiento ofrecida por un tronco ancho
Carreras de Galgos
Los lebreles a lo largo del tiempo

Todas las razas de galgos conocidas con excepción del 'irish wolfhound' y del 'deerhound' cuyos orígenes se pierden en la historia precristiana, proceden de los lebreles persas y egípcios, de los que se poseen pruebas que atestiguan antigüedades superiores a los siete mil años. Estos animales grandes, esbeltos, elésticos y sumamente rápidos, han sido el fruto de la selección y adaptación a unos ecosistemas muy especiales cuyas características ... (ver texto completo)
Además del estado de los específicos se procurará cerrar herméticamente los frascos de alcohol, agua oxigenada y otros desinfectantes de uso externo, limpiando el exterior y la rosca del tapón para evitar la solidificación enventual del producto que impide una cómoda utilización posterior.