Excepción casi notoria es el caso del terrorífico bull-terrier, creado para enfrentarse con éxito ante los feroces toros, en los bárbaros espectáculos de luchas de animales, que proliferaron a comienzos del siglo XIX. Esta raza ha sufrido drásticas transformaciones que la han convertido en perfectos canes de guardería e incluso en animales de compañía. La versatilidad del perro como especie, así como la afición de los cinófilos han situado a casi todas las razas del grupo como compañeros ideales ... (ver texto completo)