La formación de estos bandos puede conseguirse uniendo ejemplares jóvenes ya sexados o mediante la cría conjunta de una numerosa bandada, en la que se irán diferenciando progresivamente los animalitos.
La separación a tiempo de parejas reproductoras, administración de dietas ricas en gluten y proteínas animales, así como en verdura fresca y el acortamiento 'artificial' del día, reduciendo las horas de luz, contribuyen a acelerar la muda y disminuir sus riesgos. Nunca deben exponerse a las corrientes de aire las aves 'cambiando la pluma', y en caso de tardanza se cubrirá la jaula con un paño de fieltro negro dejándola 'destapada' algunos minutos durante seis veces al día, de forma que el pajarillo pueda comer y beber. ... (ver texto completo)
La muda en jaulas o pajareras

A excepción de tejedores, viudas, bengalíes y otros pinzones exóticos cuyos machos con plumaje 'de cortejo' cambian de librea al menos dos veces por año, la mayoría de aves de jaula sufren esta renovación una sola vez cada temporada.
Muchos pájaros se muestran especialmente frágiles y delicados en este período, mientras otros, como cisnes y algunos patos, pierden la facultad de volar. Para muchas aves cautivas la renovación del plumaje constituye la época más crítica respecto a su salud o supervivencia, y debe ser 'ayudada', en lo posible mediante dietas especiales o condiciones ambientales precisas.
Algunas especies cambian de pluma dos o tres veces al año, pero lo normal es que este fenómeno se produzca una vez cada año con una duración variable, según el tipo de ave, desde algo más de un mes hasta casi tres meses completos. De forma ininterrumpida o con alguna pausa, dependiendo de las especies, las plumas viejas caen poco a poco, siendo progresivamente sustituidas por las nuevas y flamantes formaciones córneas modificadas.
Un fenómeno repetido

Las agresiones medio ambientales de toda índole producen un desgaste o deterioro normal en los tegumentos exteriores de todos los seres vivos. De análoga forma, las plumas, tan delicadas y específicas, envejecen o se estropean y han de ser renovadas por las aves. El fenómeno del cambio se llama vulgarmente 'muda' y se produce periódicamente o regularmente a lo largo de la vida de estos animales. Muchos aficionados aseguran erróneamente, para enfatizar la importancia del proceso, que la edad de un pájaro no debe determinarse por los meses o años transcurridos desde su nacimiento, sino por el número de veces que han cambiado de pluma ... (ver texto completo)
Las plumas sirven a sus poseedores como protección de los agentes exteriores, les permiten la facultad de volar y son absolutamente esenciales para esas especies, procedentes, al parecer en la escala evolutiva, de primitivos reptiles que supieron conquistar el medio aéreo de nuestro planeta.
LA MUDA DE LA PLUMA

A pesar de que casi todas las aves parecen totalmente recubiertas de estas auténticas 'escamas transformadas', a excepción de los ojos, el pico y las patas, solamente los pingüinos y otros grupos como los ranfástidos, están literalmente revestidos de plumas por toda la superficie corporal.
La Muda de La Pluma
Suaves y resistentes

Características del grupo zoológico que configura la clase 'Aves', las plumas son formaciones cutáneas especialísimas, de estructura córnea, que nacen de papilas y folículos subepidérmicos distribuidos por determinadas zonas del cuerpo del animal. Según la forma y constitución, se clasifican en filoplumas de aspecto delgado, alargado con algunas barbas en su extremo, plúmulas suaves, interiores, de raquis corto con pocas barbas y plumas verdaderas granúes, exteriores, con diferentes y complejas funciones, así como complicada estructura. ... (ver texto completo)
Descanso de las parejas

Los periquitos crían indefinidamente, lo que les debilita e incluso puede provocar trastornos 'de muda'; por esto retiraremos el nido de repuesto durante el mes de agosto en nuestras latitudes, dejándoles sin nidales hasta el siguiente mes de febrero e incluso separando los reproductores si fuera necesario, volviéndolos a reunir al cabo de cinco o seis meses.
En el jaulón de cría debe disponerse un 'hueso de jibia' que los periquitos picotearán ávidamente.
Las cajas anidaderas tendrán, a ser posible, el fondo movible y optativamente la parte posterior de vidrio cubierto de fieltro negro para observar de vez en cuando el desarrollo de la incubación o la ceba. El tamaño óptimo de los nidos es de 20 x 12 x 12 cm, con un orificio circular de entrada de 4 cm de diámetro.
Los padres alimentan perfectamente a sus hijos, que abandonan el nido a las cuatro o cinco semanas de edad, pudiendo emanciparse y ser separados al cabo de otros diez días cuando ya comen solos.
La incubación dura dieciocho días, pero la diferencia de 'edad' entre el primero y el último de los huevos puede llega a ser tan grande que los polluelos tengan tamaños muy dispares. Si se quiere homogeneizar la nidada han de sustituirse los huevos durante la puesta por otros de piedra para volver a colocar los naturales una vez concluida la oviposición. De esta forma la incubación es homogénea y los polluelos nacen a la vez.
La hembra apareada comienza a pasar muchos ratos en el interior de la caja anidadera, en la que depositará entre cuatro y ocho huevos blancos y redondeados poniendo un día sí y otro no hasta completar la nidada. A veces el macho la visita en el interior del nido para cebarla como si fuera un pequeñuelo, lo que no obsta para que la hembra salga algunos instantes para comer, beber e incluso bañarse.