Caminar con los ancianos, tenerlos en cuenta, es un deber de todos. Ha llegado el tiempo de comenzar a actuar con miras a un efectivo cambio de mentalidad respecto a ellos y de darles el lugar que les pertenece en la comunidad humana.
CONCLUSION

Nuestro breve viaje por el mundo de la tercera y de la cuarta edad ha puesto de relieve muchos problemas que les conciernen y requieren acciones precisas por parte de la comunidad civil, así como una especial atención pastoral por parte de la comunidad eclesial. Sin embargo, se ha descubierto la riqueza en humanidad y « sabiduría » de las personas ancianas, que tanto tienen qué ofrecer todavía a la Iglesia y a la sociedad.
Fecha de canonización: 10 de junio de 2001 por S. S. Juan Pablo II
Fecha de beatificación: 27 de octubre de 1946 por el Papa Pío XII
Día Mundial de los Defectos Congénitos

"No dejar a nadie atrás" es hoy un imperativo ético central en la agenda sanitaria global y particularmente en la región de las Américas. Ello implica dar visibilidad e intervenir eficientemente sobre aquellas condiciones que afectan la salud, la calidad de vida y que limitan el pleno desarrollo de las capacidades.

Diferentes condiciones, que inciden desde antes o durante la gestación, se vinculan con el desarrollo de defectos congénitos. La epidemia de Zika implicó una situación, que, junto con otros determinantes, inciden en el desarrollo de defectos congénitos.

Los defectos de nacimiento pueden estar relacionados con causas ambientales, infecciosas genéticas o de comportamiento. Por lo tanto muchos defectos de nacimiento se pueden prevenir mediante la adopción de medidas adecuadas antes y durante el embarazo.

Para poder intervenir adecuadamente es necesario fortalecer los sistemas de vigilancia de los de defectos de nacimiento de la Región. Dar visibilidad, conocer el número de niños que nacen con defectos congénitos, dónde y con qué característica es fundamental para poder actuar y valorar los resultados de tales acciones.

La OPS/OMS ha estado trabajando con los ministerios de salud de la Región para establecer sistemas de vigilancia de defectos de nacimiento desde 2014. Organización Panamericana de la Salud ... (ver texto completo)
Día Mundial de los Defectos de Nacimiento

Las anomalías congénitas constituyen la segunda causa de muerte en recién nacidos y en niños menores de 5 años en las Américas, luego de la prematuridad. En el mundo, se estima que uno de cada 33 bebés nace con un defecto congénito. Muchos de ellos son fatales, en tanto muchos niños que sobreviven tienen mayor riesgo de discapacidad a largo plazo, y requieren delos servicios de salud, y de otros servicios de apoyo, para mejorar su calidad de vida.
Día Internacional de la Audición 2019

Tema: ¡Examina tu audición!

En el Día Mundial de la Audiencia 2019, la OMS llamará la atención sobre la importancia de la identificación temprana y la intervención para la pérdida auditiva. Muchas personas viven con pérdida auditiva no identificada, a menudo sin darse cuenta de que están perdiendo ciertos sonidos y palabras. Controlar la audición sería el primer paso para abordar el problema.

Los mensajes clave para este evento incluyen:

• Todas las ... (ver texto completo)
Día Mundial de la Vida Silvestre, 3 de marzo

El incalculable valor de la vida silvestre

Los animales salvajes y las plantas silvestres, además de su valor intrínseco, contribuyen a los aspectos ecológicos, genéticos, sociales, económicos, científicos, educativos, culturales, recreativos y estéticos del bienestar humano y el desarrollo sostenible.

El Día Mundial de la Vida Silvestre nos brinda la ocasión de celebrar la belleza y la variedad de la flora y la fauna salvajes, así como de ... (ver texto completo)
“2005-03-03 22:35:30 Recado para Gabriel o Milagros, si os cansáis con tanto ajetreo del foro de Rada al de Alconchel y de el de Alconchel al de Rada. Aviso TOPO-MARQUETING, tiene en oferta un borrico en buen estado, yo lo he probado y además con pocos Kilómetros, vamos una ganga. El topógrafo anónimo.”
“2005-03-03 19:55:47 Aquí alguien ha perdido la cabeza.”
Para realizar toda la acción pastoral en favor de los ancianos será especialmente ilustrativa y útil una constante referencia al Decreto conciliar Apostolicam actuositatem y a los documentos publicados por el Magisterio en los últimos años, especialmente la Exhortación apostólica post-sinodal Christifideles laici, la Carta apostólica Salvifici doloris y la Exhortación apostólica Familiaris consortio.
Teniendo en cuenta la gran diversidad de las situaciones y condiciones de vida de los ancianos, la pastoral de la tercera y la cuarta edad debería incluir la realización de iniciativas que permitan el logro de objetivos como los que siguen:

– Dar a conocer mejor las necesidades de los ancianos, no por última la de poder contribuir a la vida de la comunidad desempeñando actividades apropiadas a su condición peculiar. Este conocimiento dará la posibilidad de estructurar acciones adecuadas y de sensibilizar y comprometer a las comunidades eclesiales y civiles para que se orienten hacia aquellas opciones que parecen ser evangélicamente y culturalmente más válidas, teniendo en cuenta también la renovación de las obras caritativas y asistenciales de la Iglesia.

– Ayudar a los ancianos a superar las actitudes de indiferencia, desconfianza y renuncia a una participación activa, a una responsabilidad común.

– Integrar a los ancianos, sin discriminaciones, en la comunidad de los creyentes. Todos los bautizados, en todo momento de la vida, deben poder renovar la riqueza de la gracia del propio Bautismo y vivirla plenamente. Nadie debe quedarse sin el anuncio de la Palabra de Dios, sin el don de la oración y de la gracia de Dios, sin el testimonio de la caridad.

– Organizar la vida de la comunidad, de manera que en ella se favorezca y se promueva la participación de las personas ancianas, valorizando las capacidades de cada una. Con ese objeto, las diócesis deberían crear departamentos especiales para el ministerio de los ancianos; se estimularía, así, a las parroquias, a que desarrollen actividades espirituales, comunitarias y de recreo para ese grupo de edad; hay que promover el servicio de los ancianos en los consejos diocesanos y parroquiales y en los consejos para asuntos económicos.

– Facilitar la participación de los ancianos en la celebración de la Eucaristía; darles la posibilidad de acercarse al sacramento de la Reconciliación y de tomar parte en peregrinaciones, retiros y ejercicios espirituales, procurando que no se impida su presencia por la falta de acompañamiento o debido a barreras arquitectónicas.

– Recordar que la atención y asistencia a los enfermos ancianos no autosuficientes, o a los que por debilitamiento senil han perdido las propias facultades mentales, es también una atención espiritual a través de los signos mediadores de la oración y de la cercanía en la fe, como testimonio del valor inalienable de la vida, incluso cuando ésta ha llegado al extremo límite de las fuerzas físicas.

– Otorgar una especial atención a la administración del sacramento de la Unción de los Enfermos y del mismo Viático, dando una preparación catequética adecuada. Si las circunstancias lo consienten, es deseable que los pastores incluyan la administración de la Unción de los Enfermos en celebraciones comunitarias, tanto en las parroquias como en los lugares de residencia de los ancianos.

– Contrarrestar la tendencia a dejar solos, sin asistencia religiosa y consuelo humano, a los moribundos. Esta tarea no corresponde sólo a los capellanes, cuyo papel es fundamental, sino también a los familiares y a la comunidad de pertenencia.

– Prestar una atención particular, por un lado, a los ancianos de otras confesiones religiosas, para ayudarles a vivir su propia fe con espíritu de caridad y de diálogo; y, por otro, a los ancianos no creyentes, ante los cuales no se debe dejar de testimoniar la propia fe con espíritu de fraternidad y de solidaridad.

– Recordar que si los ancianos tienen derecho a un espacio en la sociedad, con mayor razón les corresponde un lugar respetable en la familia. Recordar a la familia, llamada a ser una comunión de personas, la misión que le compete de conservar, revelar y comunicar el amor. Insistir en el deber que ella tiene de proveer a la asistencia de los familiares más débiles, incluso los ancianos, rodeándolos de cariño. Y hacer hincapié en la necesidad de apoyos adecuados para la familia: subsidios económicos, servicios sociosanitarios, y políticas para la casa, las pensiones y la seguridad social.

– Preocuparse por los ancianos que viven en estructuras residenciales públicas o privadas. Estar lejos de la propia familia será para ellos menos traumático, si cada comunidad mantiene los vínculos con los propios ancianos. La comunidad parroquial, « familia de familias » tendrá que transformarse en « diaconía » para las personas ancianas y sus problemas, buscando una colaboración con los responsables de dichas estructuras, con el objeto de encontrar los modos adecuados de asegurar la presencia del voluntariado, la animación cultural y el servicio religioso. Éste tendrá que garantizar el alimento eucarístico de los ancianos, procurando que la Comunión asuma el significado de participación en la celebración del día del Señor, de signo de la paternidad de Dios y de la fecundidad de una vida y de un sufrimiento que, si no están iluminados por el consuelo del Señor, corren el riesgo de perderse en la tristeza e incluso en la desesperación.

– No olvidar que, entre los ancianos, hay sacerdotes: ministros de la Iglesia y pastores de las comunidades cristianas. La Iglesia diocesana tiene que hacerse cargo de ellos a través de medidas y estructuras adecuadas. También las comunidades parroquiales están llamadas a colaborar con el objeto de que los sacerdotes ancianos que —por la edad avanzada o por motivos de salud— se retiran del ministerio activo, encuentren una situación conveniente. Eso mismo vale para las comunidades religiosas y para sus superiores, que deben prestar una atención particular a sus hermanos y hermanas ancianos.

– Educar a los jóvenes pertenecientes a grupos, asociaciones y movimientos presentes en las parroquias, a la solidaridad con los miembros más ancianos de la comunidad eclesial; una solidaridad entre generaciones que se expresa también en la compañía que los jóvenes pueden ofrecer a los ancianos. Los jóvenes que tienen la oportunidad de estar con los ancianos saben que esta experiencia los forma y los hace madurar, ayudándoles a adquirir una visión atenta a los demás que les será útil durante toda la vida. En una sociedad donde reinan el egoísmo, el materialismo y el consumismo, y en la cual los medios de comunicación no contribuyen a disminuir la creciente soledad del hombre, valores como la gratuidad, la entrega, la compañía, la acogida y el respeto por los más débiles representan un desafío para quienes desean que se forme una nueva humanidad y, por tanto, también para los jóvenes. ... (ver texto completo)
La comunidad eclesial, por su parte, está llamada a responder a las expectativas de participación de los ancianos, valorizando el « don » que ellos representan como testigos de la tradición de fe (cf. Sal 44, 2; Éx 12, 26-27), maestros de vida (cf. Eclo 6, 34; 8, 11-12) y agentes de caridad. Y debe, por tanto, sentirse interpelada a reconsiderar la pastoral de la tercera edad como espacio abierto a la acción y colaboración de los mismos ancianos.

Entre los ámbitos que más se prestan al testimonio ... (ver texto completo)
En la exhortación apostólica post-sinodal Christifideles laici sobre la vocación y la misión de los laicos, Juan Pablo II, dirigiéndose a los ancianos, escribe: « La cesación [...] de la actividad profesional y laboral [abre] un espacio nuevo a [vuestra] tarea apostólica. Es un deber que hay que asumir, por un lado, superando decididamente la tentación de refugiarse nostálgicamente en un pasado que no volverá más, o de renunciar a comprometerse en el presente por las dificultades halladas en un mundo de continuas novedades; y, por otra parte, tomando conciencia cada vez más clara de que su propio papel en la Iglesia y en la sociedad de ningún modo conoce interrupciones debidas a la edad, sino que conoce sólo nuevos modos. [...] La entrada en la tercera edad ha de considerarse como un privilegio; y no sólo porque no todos tienen la suerte de alcanzar esta meta, sino también y sobre todo porque éste es el período de las posibilidades concretas de volver a considerar mejor el pasado, de conocer y vivir más profundamente el misterio pascual, de convertirse en ejemplo en la Iglesia para todo el Pueblo de Dios » (n. 48). ... (ver texto completo)
V

ORIENTACIONES PARA UNA PASTORAL
DE LOS ANCIANOS

Al compartir « los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo », (10) la Iglesia —además de entregarse a ellos con materna solicitud, mediante obras de asistencia y de caridad— pide a los ancianos que continúen su misión evangelizadora, no sólo posible y justa también en la vejez, sino transformada por la misma edad en algo específico y original.