Leonardo nació en Galia en tiempos del emperador Anastasio, es decir, entre el 491 y el 518. Como sus padres, a más de nobles, eran
amigos de Clodoveo, el gran jefe de los Francos, éste quiso servir de padrino en el bautismo del niño. Cuando ya era
joven, Leonardo no quiso seguir la carrera de las armas y prefirió ponerse al servicio de
San Remigio, que era obispo de Reims.