15/05/2007
La mayoría seguiremos durmiendo tranquilos
Rajoy rectifica ahora: estas elecciones no son ya “primarias”
El Mundo del pasado 11 de febrero, publicaba el siguiente titular: “El PP afronta las elecciones como unas “primarias” para que Rajoy presida España”. El primer párrafo de la información era más elocuente aún: “El candidato a la Presidencia de Aragón, Gustavo Alcalde, resumió ayer en Madrid –durante la convención de candidatos autonómicos del PP- el sentir de los populares ante los comicios del 27 de mayo: “Estas elecciones se han convertido en unas primarias para que los españoles podamos por fin dormir tranquilos. Partimos con la ventaja de que nuestro líder no se llama Zapatero, se llama Rajoy, lo que representa una gran tranquilidad y una garantía de sensatez para los españoles””. Los asistentes al acto corearon como final esta bucólica composición poética: “Oa, oa, oa, Rajoy a La Moncloa”.
No parece, sin embargo, que los pronósticos de la derecha estén próximos a cumplirse. Después de que el candidato genovés haya reiterado a los largo de este tiempo -cada dos por tres- que las urnas de mayo serían, en efecto, unas “primarias”, Rajoy rectificó ayer y sostuvo que, “en absoluto”, los comicios iban a tener este carácter. Aunque el líder del PP tienda con demasiada frecuencia a decir digo donde antes había dicho diego, la verdad es que en esta ocasión su cambio de orientación no da la impresión de que responda a una modificación coyuntural o anecdótica.
Intervenciones desangeladas
Ocurre probablemente que Rajoy ha empezado a darse cuenta de que el 27 de mayo la fortuna –según numerosos síntomas y como le pasó el 14-M- tampoco le va a sonreír esta vez. Eso es, al menos, lo que vaticinan todos los sondeos conocidos. Su comienzo de campaña no ha estado arropado masivamente por sus partidarios, tal como hemos publicado en elplural.com con datos escasamente refutables. El número 1 de los conservadores no concita entusiasmos incontenibles ni exhibe una potente capacidad de convocatoria. Sus intervenciones son más bien desangeladas.
En las últimas semanas
La teoría de la conspiración sobre la autoría del 11-M se le ha venido definitivamente abajo en las últimas semanas. Y repetir con escandalosa machaconería que Zapatero ha cedido ante el chantaje de ETA no convence a estas alturas más que a los convencidos incurables. Por lo demás, esa frase de que los votos del 27 de mayo contribuirían a que “los españoles podamos por fin dormir tranquilos” sólo se justifica desde la estulticia más profunda o desde los deseos irresistibles del candidato Alcalde por emular al talibán matutino de la radio católica.
Hipótesis verosímil
Sólo un milagro podría evitar, in extremis, un resultado pesimista para el PP. Lo más probable es que no se produzca el 27 de mayo ni un vuelco espectacular ni una goleada antológica. Pero sí una derrota de la derecha poco discutible. Se perfila como hipótesis verosímil un balance en las urnas que reforzará a Zapatero y que, en cambio, debilitará más aún a Rajoy. El hecho de que el propio Rajoy haya abandonado el ensueño de unas “primarias” felices para él es, sin duda, un dato significativo. Ya iba siendo hora de que Rajoy se enterara de que los cuentos de hadas no son creíbles y que los Reyes Magos son los papás. En su caso, los Reyes son los votantes. Y todo apunta a que el 27 de mayo, a Rajoy los votantes le traerán carbón.
Peor para ellos
¡Ah!, y no lo dude usted, Sr. Alcalde: la mayoría de los españoles continuaremos durmiendo tranquilos. La pesadilla del Aznarato hace tres años largos que en España terminó, aunque algunos se empeñen –utilizando todos los medios, incluidos los ilegítimos- en no creérselo. Pues peor para ellos. El barómetro de la Sexta distribuido anoche sostiene que el 40´4% de los españoles tiene mucha o bastante confianza en Zapatero y el 22´2%, en Rajoy.
E.S.
La mayoría seguiremos durmiendo tranquilos
Rajoy rectifica ahora: estas elecciones no son ya “primarias”
El Mundo del pasado 11 de febrero, publicaba el siguiente titular: “El PP afronta las elecciones como unas “primarias” para que Rajoy presida España”. El primer párrafo de la información era más elocuente aún: “El candidato a la Presidencia de Aragón, Gustavo Alcalde, resumió ayer en Madrid –durante la convención de candidatos autonómicos del PP- el sentir de los populares ante los comicios del 27 de mayo: “Estas elecciones se han convertido en unas primarias para que los españoles podamos por fin dormir tranquilos. Partimos con la ventaja de que nuestro líder no se llama Zapatero, se llama Rajoy, lo que representa una gran tranquilidad y una garantía de sensatez para los españoles””. Los asistentes al acto corearon como final esta bucólica composición poética: “Oa, oa, oa, Rajoy a La Moncloa”.
No parece, sin embargo, que los pronósticos de la derecha estén próximos a cumplirse. Después de que el candidato genovés haya reiterado a los largo de este tiempo -cada dos por tres- que las urnas de mayo serían, en efecto, unas “primarias”, Rajoy rectificó ayer y sostuvo que, “en absoluto”, los comicios iban a tener este carácter. Aunque el líder del PP tienda con demasiada frecuencia a decir digo donde antes había dicho diego, la verdad es que en esta ocasión su cambio de orientación no da la impresión de que responda a una modificación coyuntural o anecdótica.
Intervenciones desangeladas
Ocurre probablemente que Rajoy ha empezado a darse cuenta de que el 27 de mayo la fortuna –según numerosos síntomas y como le pasó el 14-M- tampoco le va a sonreír esta vez. Eso es, al menos, lo que vaticinan todos los sondeos conocidos. Su comienzo de campaña no ha estado arropado masivamente por sus partidarios, tal como hemos publicado en elplural.com con datos escasamente refutables. El número 1 de los conservadores no concita entusiasmos incontenibles ni exhibe una potente capacidad de convocatoria. Sus intervenciones son más bien desangeladas.
En las últimas semanas
La teoría de la conspiración sobre la autoría del 11-M se le ha venido definitivamente abajo en las últimas semanas. Y repetir con escandalosa machaconería que Zapatero ha cedido ante el chantaje de ETA no convence a estas alturas más que a los convencidos incurables. Por lo demás, esa frase de que los votos del 27 de mayo contribuirían a que “los españoles podamos por fin dormir tranquilos” sólo se justifica desde la estulticia más profunda o desde los deseos irresistibles del candidato Alcalde por emular al talibán matutino de la radio católica.
Hipótesis verosímil
Sólo un milagro podría evitar, in extremis, un resultado pesimista para el PP. Lo más probable es que no se produzca el 27 de mayo ni un vuelco espectacular ni una goleada antológica. Pero sí una derrota de la derecha poco discutible. Se perfila como hipótesis verosímil un balance en las urnas que reforzará a Zapatero y que, en cambio, debilitará más aún a Rajoy. El hecho de que el propio Rajoy haya abandonado el ensueño de unas “primarias” felices para él es, sin duda, un dato significativo. Ya iba siendo hora de que Rajoy se enterara de que los cuentos de hadas no son creíbles y que los Reyes Magos son los papás. En su caso, los Reyes son los votantes. Y todo apunta a que el 27 de mayo, a Rajoy los votantes le traerán carbón.
Peor para ellos
¡Ah!, y no lo dude usted, Sr. Alcalde: la mayoría de los españoles continuaremos durmiendo tranquilos. La pesadilla del Aznarato hace tres años largos que en España terminó, aunque algunos se empeñen –utilizando todos los medios, incluidos los ilegítimos- en no creérselo. Pues peor para ellos. El barómetro de la Sexta distribuido anoche sostiene que el 40´4% de los españoles tiene mucha o bastante confianza en Zapatero y el 22´2%, en Rajoy.
E.S.