Cada vez resulta más dificil, esto de escribir en el
foro, menos mal que todavia tenemos por aquí al
amigo Juanito, al amigo Antonio, y por supuesto a la Andalucilla.
Por cierto Juanito, yo me apunto a esa
comida con los demás
foreros, que quieran hacerlo, ¡ya quedaremos¡.
El
coche Cubillo llegaba a
La Ventosa, desde
Cuenca, a las cinco o a las seis de la tarde dependiendo de la época, pero aparte del transporte quiero recordar a su conductor, el señor Agapito, el que tantas veces, hiciera frío
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