En la mayoría de los casos, los temblores, la rigidez muscular y la inestabilidad postural son las primeras señales que indican el inicio del párkinson. Por eso, desde el comienzo, el papel del cuidador es fundamental. No solo se encargará de ir adaptando el hogar al avance de la enfermedad y a las necesidades de la persona, sino que también debe dedicar tiempo a cuidar la salud mental de ambos. Puesto que se trata de un trastorno crónico y degenerativo, es importante mantener y mejorar la calidad ... (ver texto completo)