A mal grave, remedio terrible
Como sus pasiones sexuales lo atacaban violentamente, una
noche se revolcó entre el hielo hasta quedar casi congelado. Y el tremendo remedio le trajo mucha paz.
Una visión cambia su rumbo: una noche de
Navidad, mientras celebraban las ceremonias religiosas en el templo se quedó dormido y le pareció ver al Niño Jesús en Belén en brazos de María, y que la
Santa Madre le ofrecía al Niñito
Santo para que lo amara y lo hiciera amar mucho por los demás. Desde este
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