EL FIN DEL MUNDO (continuación).-
II . LA VISPERA, -
Era la víspera del día final; la mujer había dejado a su marido en casa cuidando de su primer hijo varón; el día anterior, había adobado trigo con agua, vino y aceite, y por la mañana lo había tostado, después había tostado los cañamones que habían comprado en Belmonte; su marido, mientras el niño en el suelo jugaba con unos trozos de teja - quizá de forma premonitoria- tostaba los garbanzos en la sartén con el yeso, cerniéndolos en el ... (ver texto completo)
II . LA VISPERA, -
Era la víspera del día final; la mujer había dejado a su marido en casa cuidando de su primer hijo varón; el día anterior, había adobado trigo con agua, vino y aceite, y por la mañana lo había tostado, después había tostado los cañamones que habían comprado en Belmonte; su marido, mientras el niño en el suelo jugaba con unos trozos de teja - quizá de forma premonitoria- tostaba los garbanzos en la sartén con el yeso, cerniéndolos en el ... (ver texto completo)