El Estado y los Poderes Públicos no deben inmiscuirse en la privacidad de los ciudadanos, pero este celo por preservar la intimidad individual no debe confundirse con abandono. Hoy en España, hombres y mujeres homosexuales, viven una realidad que les discrimina del conjunto de los ciudadanos. Aunque cada vez se va arrinconando más a la homofobia, las secuelas del rechazo al que la historia ha sometido a este colectivo se traducen en una situación de desigualdad que les hace vivir el día a día como ciudadanos de segunda: El derecho al matrimonio civil, a regular su situación de pareja, a adoptar, a ver reflejada su diversidad afectiva en todos los ámbitos de la vida cotidiana, son hoy objetivos pero no realidades.
Izquierda Unida está convencida de la justicia de este paso concreto que supone una equiparación de derechos para un colectivo que no los tiene.
Entendemos que no es el matrimonio civil el único modelo por el cual se constituye un núcleo familiar. Hacemos una diferenciación racional y natural entre familia y pareja, entre sexualidad y procreación, entre amor y convivencia, y creemos que la familia es un derecho del individuo como unidad y que debe adaptarse a sus valores, creencias y necesidades fijándose las responsabilidades en el seno de esta institución , la familia, como un acto voluntario.
La ley debe proteger al individuo y regular democráticamente, orientándose esta regulación hacia la normalización de la diversidad familiar.
El cambio en el Código Civil que proponemos va dirigido hacia la conquista de derechos y no hacia la apuesta por un modelo concreto.
Este paso, junto con otros en otros ámbitos (educación, presencia social…) tiene la finalidad de lograr la igualdad real entre las orientaciones sexuales: homosexualidad y heterosexualidad.
Sacar de este contexto nuestra iniciativa de matrimonio civil para gays y lesbianas , sería confundir la intención y no comprender la diferencia que existe entre la lucha por conseguir un derecho, que es nuestro caso, y la apuesta por reproducir un modelo de convivencia. Esta segunda opción pertenece, pensamos, exclusivamente al individuo.
Izquierda Unida llama a todas las organizaciones y personas progresistas del Estado Español a unirse en el apoyo de esta reivindicación, formando con su logro parte de la Europa social que queremos y que ya goza de leyes como las que estamos proponiendo.
Izquierda Unida está convencida de la justicia de este paso concreto que supone una equiparación de derechos para un colectivo que no los tiene.
Entendemos que no es el matrimonio civil el único modelo por el cual se constituye un núcleo familiar. Hacemos una diferenciación racional y natural entre familia y pareja, entre sexualidad y procreación, entre amor y convivencia, y creemos que la familia es un derecho del individuo como unidad y que debe adaptarse a sus valores, creencias y necesidades fijándose las responsabilidades en el seno de esta institución , la familia, como un acto voluntario.
La ley debe proteger al individuo y regular democráticamente, orientándose esta regulación hacia la normalización de la diversidad familiar.
El cambio en el Código Civil que proponemos va dirigido hacia la conquista de derechos y no hacia la apuesta por un modelo concreto.
Este paso, junto con otros en otros ámbitos (educación, presencia social…) tiene la finalidad de lograr la igualdad real entre las orientaciones sexuales: homosexualidad y heterosexualidad.
Sacar de este contexto nuestra iniciativa de matrimonio civil para gays y lesbianas , sería confundir la intención y no comprender la diferencia que existe entre la lucha por conseguir un derecho, que es nuestro caso, y la apuesta por reproducir un modelo de convivencia. Esta segunda opción pertenece, pensamos, exclusivamente al individuo.
Izquierda Unida llama a todas las organizaciones y personas progresistas del Estado Español a unirse en el apoyo de esta reivindicación, formando con su logro parte de la Europa social que queremos y que ya goza de leyes como las que estamos proponiendo.