Historieta: I
Aquel día se levanto el niño Avelino como todos los días y después de coger un mendrugo de pan de la alacena para comérselo se dispuso a salir de su casa pero se encontró con lo que no había contando, y es que había caído una gran nevaba por la noche y seguía nevando todavía a las siete de la mañana.
Pero él era poco perezoso y su gran ilusión le hacia olvidarse de los obstáculos, pues tenia una gran pasión por las cosas de la Iglesia, y vestirse de monaguillo le privaba, pues ... (ver texto completo)
Aquel día se levanto el niño Avelino como todos los días y después de coger un mendrugo de pan de la alacena para comérselo se dispuso a salir de su casa pero se encontró con lo que no había contando, y es que había caído una gran nevaba por la noche y seguía nevando todavía a las siete de la mañana.
Pero él era poco perezoso y su gran ilusión le hacia olvidarse de los obstáculos, pues tenia una gran pasión por las cosas de la Iglesia, y vestirse de monaguillo le privaba, pues ... (ver texto completo)