El pasado mes de mayo, Juan Pablo II se marchó de España más que encantado. El cardenal Rouco no se lo creía. El quinto viaje del Papa a nuestro país había sido un "éxito total", muy por encima de las propias expectativas de la cúpula eclesial. Al menos, desde el punto de vista de la convocatoria de grandes multitudes, que es como la jerarquía y los medios de comunicación miden estas cosas.
Pero el mérito no fue de los obispos españoles. La "culpa" de la excelente acogida se debió a la masiva ... (ver texto completo)
Pero el mérito no fue de los obispos españoles. La "culpa" de la excelente acogida se debió a la masiva ... (ver texto completo)