BELMONTE:
El
cielo de Belmonte amaneció ilusionado, y las
campanas de su
COLEGIATA como todo los días desde hace siglos hicieron su primera llamada a la oración.
Los
colegios electorales abrieron a la hora convenida y todo a punto la gente se desplaza desde sus
casas a depositar el VOTO en la URNA.
Los BELMONTEñOS se miran y se sonríen como si quisieran trasmitirle al VECINO la alegría que llevan dentro, pero no se atreven por miedo a equivocarse y que luego se lo recuerden, la suerte
... (ver texto completo)