Yo no soy de
Uclés, pero es como si lo fuera, no del
pueblo, pero sí del Seminario, ya que los 5 años que alli pasé, y en la edad que los pasé, de 10-11 a 15-16 años, la verdad es que dejan huella para toda la vida. Te queda en la memoria cada
rincón, desde la
huerta cuya tapia saltábamos para coger
fruta, hasta los cangrejos del
rio bedija, pasando por la
torre del gallo donde estaban los jamones que nunca comimos pero que se los comían otros y donde subíamos entre palomas a fumar algún que otro
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