Antes de la hora de comer voy a escribir este artículo.
Como todos los salidos de mi pluma lo voy adoptar como si fuera hijo ó hija.
Le voy a poner un Titulo: ¿Qué son los complejos?
Lo primero que voy hacer es definirlo psicológicamente y de una forma clásica: este elemento anida en la voluntad del que lo padece, por tanto diremos: “que es una inestabilidad emocional”.
Los complejos por otra parte diremos que pueden ser naturales y también sensibleros o infundados debido que pueden residir en la imaginación “, por tanto le llamaremos complejos IMAGINARIOS.
De los primero hemos de decir que nadie se tiene que avergonzar de un defecto físico, como tampoco de que uno sea más alto que otro, aquí las personas no hacemos nada ni podemos agregarnos un poco de estatura, a veces las personas llegan al extremo del ridículo en sociedad cuando se quiere aparentar lo que uno no es, pues muchas jóvenes se ponen más tacón en los zapatos que pueden aguatar y llegan a casa hechas polvo.
De todo esto podriamos hablar lago y tendido porque la estética hoy esta de moda y hay personas que aunque tenga suficiente pecho les gusta tener más y lo aumentan con silicona, esto pasa en los hombres con su miembro VIRIL que dicen que también se puede alargar, no se de que forma lo harán, pero levanta mi CURIOSIDAD.
Un servidor siempre dice lo mismo de esto al que me pide un CONSEJO, y es que si tiene usted, un complejo lo mejor que puede hacer en guardárselo para usted, y no compartirlo con nadie, el complejo no siempre esta de manifiesto y aflorado este es un señor que aparece en ciertas ocasiones, luego desaparece hasta nueva ocasión, por tal motivo se puede vencer. Un complejo práctico son los COMETAS que se acercan a la TIERRA cada cierto tiempo.
Con la TIMIDEZ pasa otro tanto del mismo, hay personas que tienen una hechura de muerte y no la exhiben porque les da miedo o sienten miedo en sociedad, un servidor fue tremendamente TIMIDO de niño y sufrí bastante, pero con los años me fui vacunando de esta enfermedad, como es la timidez.
Historieta: de niño era muy valiente creo que me atrevía con todo, con deciros que iba a por esparto al PINGANILLO por estas fechas y traía el haz acuesta hasta mi casa encima de los hombros dieciocho ó veinte manojos de esparto en una gavilla, luego con este esparto hacia CADEJOS en casa, pues hay que ver lo diestros y hábiles que tenia los dedos llegue hacerme hasta diez diarios, hasta mis tíos lo ponían en duda cosa que hubo que demostrar.
Pero aquí surgía el problema cuando tenia que salir a venderlos esto era superior a mis fuerzas por la mucha VERGÜENZA que tenía sin embargo mi otro hermano los cogia y parecía que se iba de viaje y venia tan contento con el dinero que de la venta había sacado. (Esto era más que timidez era un COMPLEJO por mi mucha sensibilidad, pues pensaba más de la cuenta y esto lo veía como una cosa de gente BAJA). Pensar en el que dirán los demás.-
Como dice el refranero: Que quien tiene vergüenza ni come ni almuerza.
Vemos a mucha gente con CORBATA y en la GASOLINERA que se lo lleva crudo, y ni tiene escrúpulos, ni esta acomplejado ni tampoco le da vergüenza.
Y que me dice usted; de aquellos que los expropia del único piso que tienen y lo dejan en la calle, y hay otros que se compran coches y mansiones lujosas y lo hacen A COSTA DEL CONTRIBUYENTE y no se les cae la cara de VERGUEZA.
Otros le llaman divino CALVO al Sr. de la INTERECONOMIA y el se hace un implante de pelo QUE CAGATE YA LORITO, y ahora escribirá sus memoria REGODEANDOSE de todos los que no han podido llegar donde EL ha llegado, siendo hijo de CAMISA VIEJA.
Pues todos esto gastos debieran pasar por la CERNERA lo mismo que hacemos con el YESO después de sacarlo del HORNILLO y machacado luego lo pasamos por el tamiz de la CERNERA para sacarle los GRANZONES.
Autor: poeta de Belmonte
Como todos los salidos de mi pluma lo voy adoptar como si fuera hijo ó hija.
Le voy a poner un Titulo: ¿Qué son los complejos?
Lo primero que voy hacer es definirlo psicológicamente y de una forma clásica: este elemento anida en la voluntad del que lo padece, por tanto diremos: “que es una inestabilidad emocional”.
Los complejos por otra parte diremos que pueden ser naturales y también sensibleros o infundados debido que pueden residir en la imaginación “, por tanto le llamaremos complejos IMAGINARIOS.
De los primero hemos de decir que nadie se tiene que avergonzar de un defecto físico, como tampoco de que uno sea más alto que otro, aquí las personas no hacemos nada ni podemos agregarnos un poco de estatura, a veces las personas llegan al extremo del ridículo en sociedad cuando se quiere aparentar lo que uno no es, pues muchas jóvenes se ponen más tacón en los zapatos que pueden aguatar y llegan a casa hechas polvo.
De todo esto podriamos hablar lago y tendido porque la estética hoy esta de moda y hay personas que aunque tenga suficiente pecho les gusta tener más y lo aumentan con silicona, esto pasa en los hombres con su miembro VIRIL que dicen que también se puede alargar, no se de que forma lo harán, pero levanta mi CURIOSIDAD.
Un servidor siempre dice lo mismo de esto al que me pide un CONSEJO, y es que si tiene usted, un complejo lo mejor que puede hacer en guardárselo para usted, y no compartirlo con nadie, el complejo no siempre esta de manifiesto y aflorado este es un señor que aparece en ciertas ocasiones, luego desaparece hasta nueva ocasión, por tal motivo se puede vencer. Un complejo práctico son los COMETAS que se acercan a la TIERRA cada cierto tiempo.
Con la TIMIDEZ pasa otro tanto del mismo, hay personas que tienen una hechura de muerte y no la exhiben porque les da miedo o sienten miedo en sociedad, un servidor fue tremendamente TIMIDO de niño y sufrí bastante, pero con los años me fui vacunando de esta enfermedad, como es la timidez.
Historieta: de niño era muy valiente creo que me atrevía con todo, con deciros que iba a por esparto al PINGANILLO por estas fechas y traía el haz acuesta hasta mi casa encima de los hombros dieciocho ó veinte manojos de esparto en una gavilla, luego con este esparto hacia CADEJOS en casa, pues hay que ver lo diestros y hábiles que tenia los dedos llegue hacerme hasta diez diarios, hasta mis tíos lo ponían en duda cosa que hubo que demostrar.
Pero aquí surgía el problema cuando tenia que salir a venderlos esto era superior a mis fuerzas por la mucha VERGÜENZA que tenía sin embargo mi otro hermano los cogia y parecía que se iba de viaje y venia tan contento con el dinero que de la venta había sacado. (Esto era más que timidez era un COMPLEJO por mi mucha sensibilidad, pues pensaba más de la cuenta y esto lo veía como una cosa de gente BAJA). Pensar en el que dirán los demás.-
Como dice el refranero: Que quien tiene vergüenza ni come ni almuerza.
Vemos a mucha gente con CORBATA y en la GASOLINERA que se lo lleva crudo, y ni tiene escrúpulos, ni esta acomplejado ni tampoco le da vergüenza.
Y que me dice usted; de aquellos que los expropia del único piso que tienen y lo dejan en la calle, y hay otros que se compran coches y mansiones lujosas y lo hacen A COSTA DEL CONTRIBUYENTE y no se les cae la cara de VERGUEZA.
Otros le llaman divino CALVO al Sr. de la INTERECONOMIA y el se hace un implante de pelo QUE CAGATE YA LORITO, y ahora escribirá sus memoria REGODEANDOSE de todos los que no han podido llegar donde EL ha llegado, siendo hijo de CAMISA VIEJA.
Pues todos esto gastos debieran pasar por la CERNERA lo mismo que hacemos con el YESO después de sacarlo del HORNILLO y machacado luego lo pasamos por el tamiz de la CERNERA para sacarle los GRANZONES.
Autor: poeta de Belmonte
LA EDAD
La edad, la entiendo como una escala de valores. Pero también sé que la vivimos de manera muy variada según los diferentes tramos por los que pasamos. Con cada cumpleaños, se cumplen dos fases, una en la que aprendemos cosas positivas y cosas negativas, y la otra en la que parece que desaprendemos y olvidamos. Pero sea en modo de una fase o la otra, siempre es mejor cumplir que no cumplir.
Un día pasas del grupo de edad de 30-45 a pasar al de 45-65, y luego del de 65-80... y más.
Las palabras que ayudan a los descubrimientos de la vida: estudios, trabajo, amor, hipoteca, vacaciones, hijos, nietos. Empiezan a ser otras: «colesterol», «triglicéridos». Y un día recuerdas que tu infancia y juventud ya se encuentran más cerca del geriátrico que del colegio. Una realidad añadida es comprobar cómo nuestra vida se va convirtiendo en todo lo vivido.
Nuestra generación que fue adolescente sin internet y será mayor con IA, ha envejecido muy pronto. Y aquí es donde entra la pregunta vital: ¿Qué hemos hecho con nuestra vida? ¿Ha merecido la pena? ¿Podemos decir que han sido más los éxitos que los fracasos?
Es una pregunta que siempre desconcierta, porque la vida recuerda esos agradables momentos con amigos o con tu pareja, esos bailes de las fiestas populares, los bailes en las bodas que uno tiene que aprender sobre la marcha.
Pero quizás arroje más luz preguntarse qué hemos hecho de aquellas virtudes como la alegría, la amabilidad, la cordura, la confianza que nos dieron al venir al mundo y que poco a poco se van empequeñeciendo y perdiendo. Si nos paramos a pensar un momento, podemos decir sin equivocarnos que para llevar ese cierto tiempo en la vida no sabemos tanto de ella.
A los 50 años me pareció entender algunos de los secretos de la vida; a los 60 comencé a practicarlos; después de los 70 aún quedan muchos secretos por descifrar.
Quizá es que estamos llamados a hacer bien pocas cosas, y somos mediocres en las demás; o que la mayor parte de nuestros aciertos tienen que ver menos con lo que hemos hecho que con lo que hemos dejado de hacer. Y que, si por un lado está la melancolía tenue de lo que podía haber sido mejor, por otro hay un alivio al pensar en la posibilidad de que todo podría haber sido peor.
No sé quién dijo, que con la edad, las cosas no ocurren, sino que recurren. Para mí, los libros, una vez llegado a la jubilación, son una de esas recurrencias, y uno se da cuenta de que la literatura fue una buena inversión en una parte de nuestra juventud cuando nos lo permitía el trabajo, que tampoco era mucho ese tiempo, porque ayudaba a entender una de las partes de la vida que no es juventud. Ya, bien pasados los 70, me sirven de gran compañía y continúo aprendiendo de ellos.
Pues de alguna manera, vivir está bien, pero leer nos ayuda. Será porque leer no nos hace mejores, pero si algo más sabios.
¿Sabes cuál es la diferencia entre la escuela y la vida?
Que en la escuela primero aprendes una lección y luego te ponen una prueba.
En la vida, te mandan la prueba y luego aprendes la lección.
Paco.
La edad, la entiendo como una escala de valores. Pero también sé que la vivimos de manera muy variada según los diferentes tramos por los que pasamos. Con cada cumpleaños, se cumplen dos fases, una en la que aprendemos cosas positivas y cosas negativas, y la otra en la que parece que desaprendemos y olvidamos. Pero sea en modo de una fase o la otra, siempre es mejor cumplir que no cumplir.
Un día pasas del grupo de edad de 30-45 a pasar al de 45-65, y luego del de 65-80... y más.
Las palabras que ayudan a los descubrimientos de la vida: estudios, trabajo, amor, hipoteca, vacaciones, hijos, nietos. Empiezan a ser otras: «colesterol», «triglicéridos». Y un día recuerdas que tu infancia y juventud ya se encuentran más cerca del geriátrico que del colegio. Una realidad añadida es comprobar cómo nuestra vida se va convirtiendo en todo lo vivido.
Nuestra generación que fue adolescente sin internet y será mayor con IA, ha envejecido muy pronto. Y aquí es donde entra la pregunta vital: ¿Qué hemos hecho con nuestra vida? ¿Ha merecido la pena? ¿Podemos decir que han sido más los éxitos que los fracasos?
Es una pregunta que siempre desconcierta, porque la vida recuerda esos agradables momentos con amigos o con tu pareja, esos bailes de las fiestas populares, los bailes en las bodas que uno tiene que aprender sobre la marcha.
Pero quizás arroje más luz preguntarse qué hemos hecho de aquellas virtudes como la alegría, la amabilidad, la cordura, la confianza que nos dieron al venir al mundo y que poco a poco se van empequeñeciendo y perdiendo. Si nos paramos a pensar un momento, podemos decir sin equivocarnos que para llevar ese cierto tiempo en la vida no sabemos tanto de ella.
A los 50 años me pareció entender algunos de los secretos de la vida; a los 60 comencé a practicarlos; después de los 70 aún quedan muchos secretos por descifrar.
Quizá es que estamos llamados a hacer bien pocas cosas, y somos mediocres en las demás; o que la mayor parte de nuestros aciertos tienen que ver menos con lo que hemos hecho que con lo que hemos dejado de hacer. Y que, si por un lado está la melancolía tenue de lo que podía haber sido mejor, por otro hay un alivio al pensar en la posibilidad de que todo podría haber sido peor.
No sé quién dijo, que con la edad, las cosas no ocurren, sino que recurren. Para mí, los libros, una vez llegado a la jubilación, son una de esas recurrencias, y uno se da cuenta de que la literatura fue una buena inversión en una parte de nuestra juventud cuando nos lo permitía el trabajo, que tampoco era mucho ese tiempo, porque ayudaba a entender una de las partes de la vida que no es juventud. Ya, bien pasados los 70, me sirven de gran compañía y continúo aprendiendo de ellos.
Pues de alguna manera, vivir está bien, pero leer nos ayuda. Será porque leer no nos hace mejores, pero si algo más sabios.
¿Sabes cuál es la diferencia entre la escuela y la vida?
Que en la escuela primero aprendes una lección y luego te ponen una prueba.
En la vida, te mandan la prueba y luego aprendes la lección.
Paco.