Narración 2-ª parte
El recuerdo
Salimos a la carretera con dirección a la ENMARCHA es donde se coge la carretera que va desde Madrid a Valencia, pero nuestro destino caía más cerca porque el zagal iba aquella mañana como tenemos dicho a la aldea donde estaba sirviendo de labrador, y como había salido a las cinco de la mañana en este día de la Purísima Concepción de la Virgen María tardaría bastante tiempo en amanecer.
Pero en la carretera a esas horas y en este tiempo no se había encontrado a nadie y como tenemos dichos por aquellas fechas que estamos reviviendo nuestro relato a penas si había automóviles, pues al principio de montar en la bicicleta la manos aunque llevaba guantes se le quedaban heladas, pero al zagal todavía le quedaba algo de calor pensando en la noche anterior en la que estuvo con su chavala en los Atorgos y pensaba como llegó a tenerla entre sus brazos todo esto a medida que iba pedaleando le venia el recuerdo a su memoria.
No notaba las cuestas de la carretera hasta que llego al pueblo de Villaescusa de Haro el cual cuando paso por su vera era de noche y no vio a nadie y el prosiguió su camino y al llegar a la cuesta de los Escurrizos levanto su culo del sillín de la bicicleta y empezó a pedalear más garbosamente hasta que corono la cuesta luego volvía otra vez al llano y ya empezaba a bajar la cuesta de la nava y era de noche y vio venir una tartana por la carretera porque traía una lamparilla encendida.
Al pasar la tartana vio como el hombre lo saludo con la mano, pues iba abrigado con la manta, pues al zagal le dio la sensación que iban más de tres en la tartana, pues iban por el centro de la carretera de la Nava y al frente teníamos otra cuesta y a la izquierda estaba el caserío de Casa Blanca que era de tío Justo donde vivía el matrimonio con sus hijas que ya estaban casadas, y empezamos a subir la cuesta que hay hasta llegar a la bajada de la cuesta la Herradura ahora teníamos que bajarla, pero cuando tuvimos que subirla para venir al pueblo costaba subirla.
Pues bajamos la cuesta y llegamos a la carreterilla que hay para llegar a la aldea y una vez la cogimos dejamos a la izquierda el molino Catapún también al poco nos encontramos con la cuesta del Castillo de Haro que no queda de el más que las ruinas, pero la cuesta tuvimos que subirla, y cuando la subimos al poco tiempo vimos nuestro destino que era la aldea de Haro, también bajamos a gran velocidad la bajada que hay antes de llegar a la aldea de Haro, pero en la medida que iba llegando todavía no había amanecido y cuando estaba a punto de llegar vi venir hacia mí a los dos mastines EL TREMENDO Y EL SARGERO, ladrando y me baje de la bicicleta y me la puse de escudo pues veía que me comían y yo empecé a decir PICHO, PICHO, PICHO y ellos mordían la rueda de la bicicleta pues yo veía mi fin cerca hasta que los llame por su nombre y desistieron.
Entonces fui a las portadas y pase por la puerta pequeña que no tenia puesta nada más que la aldaba y entre la bicicleta por la cuadra y fui a dejarla a una habitación que es donde las guardábamos todos los zagales que servíamos como en la aldea, acto seguido fui a la cocinilla y encendí el fuego, y vi al cuadrero que estaba preparando su cama en el camastro para echarse a dormir, también medí cuenta que había pastureado a la mulas, entonces, me estaba calentando en la lumbre y encendí el candil que era de gasoil todavía era de noche pero estaba ya amaneciendo, todavía no se habían levantado la familia del Mayoral, este era primo hermano de mi madre, o sea que mi abuela y su madre eran hermana, al poco tiempo se abrió la puerta y vi como la Mayorala ponía la sartén en el fuego para hacer la gachas, pues estas eran diarias, después ponía unas tajadas de tocino gordo.
Pues todos los años mataban dos cerdos de catorce arrobas y ya te puedes imaginas las tajadas que salían de estos gorrinos y además sin una veta de magro y esto es lo que había lo que estaba bueno era el pan que cocía la mayorala en un horno de leña que había en la aldea.
Bueno para finalizar le dirá a mi amigo Paco el nombre de la yunta de mulas que yo llevaba en aquel tiempo le podía decir la cuadra entera pero me voy a ceñir a la yunta con la que yo araba que eran: La Batidora y la Segunda y como relevo tenia al macho Marinero.
Como veras amigo Paco he omitido los nombre de las personas y no es porque no las tenga presente, es porque ya no están en este mundo de los vivos.
08-12-23
El recuerdo
Salimos a la carretera con dirección a la ENMARCHA es donde se coge la carretera que va desde Madrid a Valencia, pero nuestro destino caía más cerca porque el zagal iba aquella mañana como tenemos dicho a la aldea donde estaba sirviendo de labrador, y como había salido a las cinco de la mañana en este día de la Purísima Concepción de la Virgen María tardaría bastante tiempo en amanecer.
Pero en la carretera a esas horas y en este tiempo no se había encontrado a nadie y como tenemos dichos por aquellas fechas que estamos reviviendo nuestro relato a penas si había automóviles, pues al principio de montar en la bicicleta la manos aunque llevaba guantes se le quedaban heladas, pero al zagal todavía le quedaba algo de calor pensando en la noche anterior en la que estuvo con su chavala en los Atorgos y pensaba como llegó a tenerla entre sus brazos todo esto a medida que iba pedaleando le venia el recuerdo a su memoria.
No notaba las cuestas de la carretera hasta que llego al pueblo de Villaescusa de Haro el cual cuando paso por su vera era de noche y no vio a nadie y el prosiguió su camino y al llegar a la cuesta de los Escurrizos levanto su culo del sillín de la bicicleta y empezó a pedalear más garbosamente hasta que corono la cuesta luego volvía otra vez al llano y ya empezaba a bajar la cuesta de la nava y era de noche y vio venir una tartana por la carretera porque traía una lamparilla encendida.
Al pasar la tartana vio como el hombre lo saludo con la mano, pues iba abrigado con la manta, pues al zagal le dio la sensación que iban más de tres en la tartana, pues iban por el centro de la carretera de la Nava y al frente teníamos otra cuesta y a la izquierda estaba el caserío de Casa Blanca que era de tío Justo donde vivía el matrimonio con sus hijas que ya estaban casadas, y empezamos a subir la cuesta que hay hasta llegar a la bajada de la cuesta la Herradura ahora teníamos que bajarla, pero cuando tuvimos que subirla para venir al pueblo costaba subirla.
Pues bajamos la cuesta y llegamos a la carreterilla que hay para llegar a la aldea y una vez la cogimos dejamos a la izquierda el molino Catapún también al poco nos encontramos con la cuesta del Castillo de Haro que no queda de el más que las ruinas, pero la cuesta tuvimos que subirla, y cuando la subimos al poco tiempo vimos nuestro destino que era la aldea de Haro, también bajamos a gran velocidad la bajada que hay antes de llegar a la aldea de Haro, pero en la medida que iba llegando todavía no había amanecido y cuando estaba a punto de llegar vi venir hacia mí a los dos mastines EL TREMENDO Y EL SARGERO, ladrando y me baje de la bicicleta y me la puse de escudo pues veía que me comían y yo empecé a decir PICHO, PICHO, PICHO y ellos mordían la rueda de la bicicleta pues yo veía mi fin cerca hasta que los llame por su nombre y desistieron.
Entonces fui a las portadas y pase por la puerta pequeña que no tenia puesta nada más que la aldaba y entre la bicicleta por la cuadra y fui a dejarla a una habitación que es donde las guardábamos todos los zagales que servíamos como en la aldea, acto seguido fui a la cocinilla y encendí el fuego, y vi al cuadrero que estaba preparando su cama en el camastro para echarse a dormir, también medí cuenta que había pastureado a la mulas, entonces, me estaba calentando en la lumbre y encendí el candil que era de gasoil todavía era de noche pero estaba ya amaneciendo, todavía no se habían levantado la familia del Mayoral, este era primo hermano de mi madre, o sea que mi abuela y su madre eran hermana, al poco tiempo se abrió la puerta y vi como la Mayorala ponía la sartén en el fuego para hacer la gachas, pues estas eran diarias, después ponía unas tajadas de tocino gordo.
Pues todos los años mataban dos cerdos de catorce arrobas y ya te puedes imaginas las tajadas que salían de estos gorrinos y además sin una veta de magro y esto es lo que había lo que estaba bueno era el pan que cocía la mayorala en un horno de leña que había en la aldea.
Bueno para finalizar le dirá a mi amigo Paco el nombre de la yunta de mulas que yo llevaba en aquel tiempo le podía decir la cuadra entera pero me voy a ceñir a la yunta con la que yo araba que eran: La Batidora y la Segunda y como relevo tenia al macho Marinero.
Como veras amigo Paco he omitido los nombre de las personas y no es porque no las tenga presente, es porque ya no están en este mundo de los vivos.
08-12-23